27 Abril: Arco Iris, metereológico y simbólico

Arco Iris

Arco iris meteórico

● «Cuando llueve y hace sol, andan las brujas (o las ‘Viejas’) alrededor», pues entonces, si se dan ciertas condiciones, ocurre la aparición maravillosa del arco iris, y a las brujas les gusta aprovechar la ocasión para usarlo como peine, y ordenar sus pelambreras.

Cuando miramos un arco iris no vemos cosa alguna en un sitio fijo, es una pura apariencia, una imagen creada por la luz que provoca una ilusión óptica. Los ojos del observador son el vértice de un cono de proyección visual, de manera que cada persona ve su arco iris en ese momento y lugar, pues sólo vemos la luz dispersada por algunas gotas, en cuanto nos movemos cambian la perspectiva y las condiciones atmosféricas que lo provocan, dándole sus matices.

● Científicamente el arco iris es un fenómeno meteorológico que consiste en que cuando los rayos solares atraviesan gotas de agua presentes en el aire, debido a la refracción y la reflexión, se dispersan al salir de la gota, descomponiéndose la luz solar y formando un espectro de colores en la atmósfera.

Aparecen si el sol se encuentra por debajo de 41º sobre el horizonte, por tanto sólo los podemos contemplar por las mañanas o por las tardes. Para verlos tenemos que estar de espaldas al sol con la lluvia al frente, en su forma natural suele ocurrir cuando acaba una tormenta y, mientras aún llueve de forma suave y sin viento, se abren claros entre las nubes que dejan pasar los fulgores del sol. Cuanto más bajo se encuentre el Sol, más alta será la cresta del arco iris, y viceversa, debido a que el arco iris es parte de un círculo cuyo centro es el punto antisolar (= punto diametralmente opuesto al sol). De forma muy tenue se puede llegar a ver un arco iris muy desvaído, en las mismas condiciones, durante los crepúsculos con Luna Llena. También existen otras variedades de arco iris, más raras de observar.

Por tanto, para que se produzca un arco iris hace falta luz y agua, entonces un rayo de luz penetra en la gota y se produce una primera refracción, luego se refleja en la pared opuesta, donde cambia de dirección y cuando sale se vuelve a refractar. Se necesita un ángulo de incidencia del rayo sobre la gota esférica de 42º para poder ver el arco de colores, mientras que su ángulo de salida es el complementario de 138º. El espectro de colores se debe a que el índice de refracción es ligeramente distinto para cada longitud de onda, o sea para cada color del arco iris. Si el sol se halla en el horizonte veríamos un arco iris como un semicírculo de 84º de diámetro y poco menos de 3º de anchura. El brillo del arco iris será mayor cuanto más gruesas sean las gotas de agua.

Según sea matutino o vespertino, o sea a levante o poniente, servía de predicción meteorológica: «Arco por la mañana, señal de buen agua; arco por la tarde, señal de buen aire». Se llama pata de cabra o «pata cabra» a un trozo de arco iris que se ve ocasionalmente entre nubes y se toma como indicio de lluvia. «Si la pata cabra sale a poniente, desunce la yunta y vente».

● También se pueden formar arco iris dobles, para el secundario se deben producir dos reflexiones y dos refracciones de la luz dentro de la gota y se sitúa a 51º del punto antisolar. En el arco primario el rojo se halla en la parte exterior y el violeta en el interior, el arco secundario aparece más alto, con los colores invertidos y más desvaídos, por eso fue llamado «arco del diablo», pues el demonio, siempre tan imitador de las obras divinas, sólo obtuvo este pálido remedo del original. La zona entre ambos arco iris es más oscura que las regiones exteriores más claras, mientras que por dentro del primario es la más brillante. La zona oscura se llama «Banda de Alejandro», en honor de Alejandro de Afrodisias (200 a.C.). En muy raras ocasiones es posible ver un arco iris circular o «círculo iris» con el rojo en el interior.

Arco iris simbólico

● El espectro visible de la luz es un gradiente continuo de colores y podríamos definir todos los matices que quisiéramos. Básicamente los colores del arco iris son seis (rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta), pero Newton se empeñó en que fueran siete, debido a la impregnación mágica de este número y le añadió el añil (índigo o azul oscuro), color de moda en su época. Según otra interpretación alegórica, como el siete se refiere a las tres direcciones de doble sentido que definen un espacio tridimensional, con el añadido del centro, que hace el séptimo, en el espectro de colores se adaptó este esquema sumando a los tres colores primarios, sus tres mezclas intermedias y el blanco que los sintetiza, en cuanto séptimo. Además, a través del septenario, el arco iris, en cuanto vía de comunicación para ascender al cielo, se adscribía a la escala de los siete peldaños establecidos por las viejas esferas planetarias y podía también ponerse en analogía con la semana y las notas musicales.

● Simbólicamente es un signo de intermediación entre Cielo y Tierra, luz y agua. En cuanto puente de comunicación entre las alturas celestes y las bajuras terrestres es empleado por dioses y seres espirituales para descender al mundo de las apariencias ilusorias como avatares, mientras que chamanes y místicos en vida suben por este camino para visitar el mundo de los modelos ideales mediante sus éxtasis, pues es bien conocido que en ciertos trances se «alucina en colores». También ascienden por el arco iris las almas de algunos muertos privilegiados para instalarse en el cielo.

En la leyenda de Gilgamesh, la diosa Ishtar levanta su collar de pedrería multicolor en el cielo como promesa de que nunca olvidará los días de la gran inundación que Enlil envió para destruir a la humanidad. El tema fue recogido por los judíos en la Biblia: con el arco iris, Dios señala la alianza con su pueblo, justo después de haber intentado exterminarlo con un diluvio. El tema del arco iris como señal de apaciguamiento y concordia es recurrente en casi todo el mundo, la idea principal es que su aparición señala el final de la tormenta o la tempestad y regresa la calma.

El arco toma su nombre de Iris, la diosa griega que transmite los mensajes de los dioses del Olimpo. En Tibet se dice que ciertos lamas de reconocida santidad, cuando mueren, se disuelven en un arco iris, una manera de expresar su ascenso celestial, o más bien su trasvase al Vacío perfecto, según las doctrinas del budismo de las escuelas dzogchen y tántrica. En la mitología nórdica, el dios de la luz, Heimdall, es el guardián del arco iris, llamado Bifröst, puente de unión entre los mundos de los hombres y de los dioses, relacionado con el fresno Yggdrasil, un típico eje del universo. Se ha dicho que el arco iris es la más primaria y universal alegoría del puente simbólico entre las orillas del Más Acá con las del Más Allá de la realidad.

El arco iris está asociado por su forma a la idea de banda, faja, cinta, cinturón, naturalmente de muchos colores. A menudo, la Vieja, hada o bruja, devana, teje y cose en esta cinta. En algunas regiones europeas la Cinta de la Vieja ha sido traspasada a la Virgen María o a alguna santa relevante.

● Ocurre que en las transmisiones entre ambos mundos tan diferentes, el divino y el humano, no siempre el contacto es benéfico para la armonía global. A veces el arco iris señala trastornos del equilibrio universal, que se manifestarán en destrucciones, epidemias y otros aconteceres nefastos. En algunos lugares es tabú señalarlo con la mano, abrir la boca en su presencia o incluso mirarlo. En algunas culturas (África, Australia) el arco del cielo se ha asimilado a una serpiente o dragón celeste, seres regidores de las nubes. Pero no siempre es una relación beneficiosa, su asociación con efectos negativos puede predominar, pues a menudo los arcos iris se presentan en relación con tormentas que destrozan las cosechas, y no suele aparecer con los frentes regulares de masas de nubes de lluvias mansas. Existe una tradición de imaginar en el arco celeste de colores a un ser que chupa las aguas de la tierra y las incorpora al cielo para alimentar las nubes, es el arco bebedor. Por eso, en muchos lugares no es una visión bienvenida: se le impreca con maldiciones para alejarlo y no deje seca la tierra; se mandan hechizos con gestos de cortar, para «capar el arco»; o se le escupe. Aunque existen otras estrategias para conjurar su peligro, como la donación de ofrendas propiciatorias de pan y miel. Y como ante cualquier fenómeno más o menos raro, siempre surgen agoreros que tratan de vaticinar el futuro según el día del calendario en que son vistos, o la predominancia de un color, o cualquier otra elucubración semejante.

En algunos lugares del mundo el arco iris era temido por un peligro personal: el cambio de sexo. Esta mudanza la podía provocar en venganza por actos irreverentes realizados en su presencia, en especial orinar a su pie, o traspasarlo por debajo o por encima (!?), sea lo que sea que esto signifique.

●Pero si sabemos actuar con decencia ante el arco iris, nos recompensa con tesoros, si buscamos siempre al pie del arco, en el lugar donde toca a la tierra y el arco es más nítido, podemos encontrar oro, objetos valiosos, y lo mejor: una temporada de felicidad. Esta doble y ambivalente vertiente del arco iris, temible y amable, es típica de la manifestación de una diosa. Entre otras muchas personificaciones, en Ucrania es Vesselka, «la Alegradora», o la Vila serbia, quien como las ondinas, se peina junto al agua que acaba de caer y es capaz de fulminar con la mirada al varón que osa verla. Todos los fenómenos de umbral o límite entre dos realidades suelen mostrar estos caracteres ambivalentes.