25 Febrero: Ideas lunáticas

IDEAS LUNÁTICAS

Claro de Luna

Luna lunera

Aunque hoy sabemos que la Luna es nuestro satélite y que no tiene luz propia, sólo refleja la luz solar, su status astronómico no era tan claro en la prehistoria. El claro de luna era la luz mágica por excelencia, con profundos efectos simbólicos sobre los humanos, por analogía llamamos «lunáticos», a aquellas personas con sus mentes perturbadas por excesos periódicos de fantasías, o cambios cíclicos de afectos y emociones. A veces a Luna se le ocurría pasear de noche con tal luz deslumbrante que dejaba ciego a quien tuviera la desgracia de toparse con ella. Eran muy temidas las lunas abrasadoras, pues quemaban las yemas de las plantas, por confusión con el efecto del frío sobre la vegetación en noches despejadas de nubes.

En la simbología popular Luna gobierna el tiempo cronológico, esto era evidente en la Prehistoria, pues antes de tener calendarios fiables ella era la mejor medidora de los períodos cortos del año: meses y semanas lunares. De hecho, mens procede de la misma raíz que «medir». Se la miraba con mucho respeto y era saludada con frases rituales o se le cantaban canciones donde era tratada como abuela o madrina. En su honor se le ofrecían tortas de repostería en forma de medialuna.
● Aunque su influjo sobre el clima y la vegetación es nulo o mínimo, la tradición popular considera a Luna ser la maestra de las aguas y de las plantas, por extensión de su efecto sobre las mareas. Las supersticiones sobre los influjos lunares en las actividades agrícolas son innumerables, lo curioso es que muchas de estas creencias son contradictorias entre sí, según las distintas culturas, e incluso entre comarcas vecinas. Lo más corriente es que la analogía «creciente y menguante» del ciclo lunar se aplique a las distintas fases de un proceso, p. ej. sembrar, plantar o injertar, en creciente; recolectar, segar o podar, en menguante: «Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna». También los productos animales se regían por este parecer: «Si quieres que te cunda el tocino, mata en Luna nueva el cochino». En general, se pensaba que el cuarto creciente es el momento más favorable para atender las demandas que se dirigen a Luna y otorgar dones, cuando por analogía se cree que todo aumenta y se multiplica, mientras que el plenilunio se consideraba ideal para consultar sobre augurios de amor, después de mirarla fijamente y cantarle, se incubaba un sueño en el que se vería la imagen de la futura pareja.
La tala de árboles estaba regida por la bajada invernal de la savia, en menguante y con tiempo despejado: «En la menguante de enero, corta tu madero». «Estar cortado en buena luna», se decía de la persona de carácter tenaz y fuerte, lo mismo que la cualidad estable y perdurable de la madera de los árboles cortados en luna menguante invernal. Se creía que la madera tallada en creciente chisporrotea mucho, se quema rápido y calienta poco, mientras que la cortada en menguante era todo lo contrario. Los artesanos de instrumentos musicales estimaban que los más sonoros eran los construidos con madera en menguante. La lana se cardaba en menguante, pues se decía que si se hacía en creciente le saldrían polillas con más facilidad. Todas estas creencias carecen de fundamento.
● Como ocurre con las predicciones, al observar la luna también se tenían en cuenta diversas consideraciones, por ejemplo, las diferencias entre los dos cuernos de la luna nueva, o más interesante, su disposición con tendencia a estar horizontal o vertical, en relación con las estaciones del año, pero a la hora de interpretar estas apariencias en el saber popular se encuentran múltiples excepciones y contradicciones. Por ejemplo, saltándose la regla general, algunos prefieren sembrar en menguante, supuestamente para favorecer la raigambre y evitar la excesiva proliferación de los tallos. Por eso se decía de quien se preocupaba en exceso por los influjos lunares: «El hombre lunero no llena granero», pues la aplicación de unos dichos se oponían a otros. Un refrán escéptico sobre la predicción del témpero según la posición de la luna creciente dice: «Cuando la Luna tiene cuernos de gavilucho lloverá poco o mucho, o nada, o quedará el tiempo como estaba». Igual ocurre con otras muchas creencias parecidas, relativas a las fases lunares con respecto al crecimiento y corte del pelo y uñas, gestación y parto, cura de heridas o trastornos mentales cíclicos, de todas las cuales existen varias versiones y ninguna de ellas con fundamento. Más míticas son las leyendas como la transformación de hombres en lobos durante la luna llena que entran en el campo de los símbolos y analogías.
Otras veces se tenía en cuenta el orden numérico del día lunar, por ejemplo, en novilunio por ser el comienzo del mes era bueno iniciar alguna labor o negocio. En la Antigüedad cada día lunar poseía su propia superstición.

Cara de Luna

La liebre de la Luna

Luna presenta siempre la misma cara hacia la tierra. Se pensó que no giraba sobre sí misma, hoy sabemos que su rotación, al coincidir con su revolución alrededor de la tierra, hace que veamos sólo la mitad de su superficie.
En los contrastes de brillo de la superficie lunar, los claroscuros de Luna llena funcionan como un estímulo para la imaginación pareidólica, empezando por la propia denominación de «tierras» o claros y «mares» o manchas oscuras. La mayoría de la gente ve rostros de personas y también está muy extendida la identificación de liebres o conejos, de hecho en algunos lugares las embarazadas no miraban a la luna llena, no fuera a ser que el bebé naciera con labio leporino. En otros lugares ven ranas o sapos, perros o lobos, animales tradicionalmente relacionados con Luna.
Otra representación más elaborada señala a un hombre cargado con la prueba de su delito, trasladado allí en castigo por cargar un haz de leña sobre su espalda, robada por la noche de un día consagrado, p. ej. el domingo, en Europa. En otros relatos el robo es de frutas, en especial de higos. En otra versión es un viejo leñador que en su desesperación cuando se da cuenta de su decrepitud al no poder cargar las ramas en su burro, lo llevan a invocar la luna para que se lo lleve al otro mundo.
El tabú del día santo puede afectar a una mujer condenada a hilar perpetuamente por haber trabajado en fiesta de guardar, una tergiversación del conocido tema de la diosa lunar tejedora del destino.
Por su forma, las lúnulas en las fases, primeras de creciente y últimas de menguante, han sido comparadas a cuernos, habitualmente de toro.

Invocaciones y cantos de luna

Hasta hace poco, en muchos lugares se invocaba a Luna para pedir protección: «Lunica nueva, Mis ojos te vean, Mi boca te alabe. Quien te hizo a ti crecer y menguar, Me libre a mí de todo mal». Los niños y chavales juraban poniendo a Luna por testigo. «Luna, lunera, cascabelera, / los siete perrucos a la cabecera» siendo, al parecer, estos siete perritos o «perrucos», las siete estrellas que componen la Osa Mayor.
Luna está presente en muchas canciones que acompañan al hombre durante su vida, desde la cuna, los juegos infantiles, los bailes, las bodas y, sobre todo, en las rondas estivales y serenatas a la luz de la luna. En algunos cantos se recoge una rivalidad o antigua pelea mítica, entre las dos grandes luminarias del cielo, Sol y Luna, pareja matrimonial que derivó en divorcio: «El sol se llama Lorenzo / y la luna Catalina, / cuando se acuesta Lorenzo, / se levanta Catalina».
Los aullidos de lobos siempre se han asociado con saludos a Luna.

Luna y menstruación

El período de ovulación de las hembras primates oscila entre 25 y 35 días, siendo en la mujer de 28 días, por término medio, tanto en diversas mujeres como en una sola, es decir los periodos pueden ser más largos o cortos y por tanto se desfasan con los ciclos lunares, sean sinódicos o sidéreos.
Siempre se pone de ejemplo la concordancia de la menstruación (ya en el nombre: «hemorragia mensual») y la luna, pero si un mes lunar dura 29,5 días, ambos ciclos se van desfasando, ¿existe correlación?, y si existiera, ¿cómo explicarla?. Lo primero que habría que explicar es si existe correlación del ciclo ovulación-menstruación con las fases lunares y si la respuesta fuera positiva, la clave estaría en la diferencia entre noches claras y oscuras, pero ¿en qué se ocupaban nuestros ancestros de las sabanas africanas en un plenilunio?, ¿se iban de caza o se quedaban cerca del hogar?.
Los estudios estadísticos en gran escala demuestran que no existe relación alguna, a pesar del parecido de ambos ciclos, las correlaciones entre ambas son puramente simbólicas. Por cierto, Luna tampoco influye en los partos, ni en los cultivos. Además es muy curioso que la célebre asociación simbólica, sol masculino y luna femenina, no ocurre en múltiples culturas en las cuales: sol es una diosa, y luna un dios; ambos son del mismo sexo, los dos varones o un par de mujeres; o son andróginos, cada uno comparte los dos sexos.

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