24 Agosto: San Bartolomé y el Mundus Patet

SAN BARTOLOMÉ Y EL «MUNDO ABIERTO»

San Bartolo popular

San Bartolo con diablillo

● «Por san Bartolo, el diablo anda suelto», desde la víspera de ayer. En la tradición popular el día de San Bartolo siempre estuvo asociado a los demonios y las brujas. Debido a sus facultades exorcistas, en iconos primitivos el santo aparece manteniendo a un demonio encadenado, y hoy, durante su fiesta, quizá esté un poco descuidado de su servicio carcelario. Pero también es un recuerdo de los poderes infernales resurgidos hoy al quedar el «mundo abierto».
En algunos de los pueblos que lo tienen como patrón, hoy sale un personaje de diablillo completamente vestido de rojo que recorre las calles persiguiendo a la gente, pero basta que le presenten pequeñas cruces de madera, en Jerez de los Caballeros (Badajoz), o una medalla con la efigie del santo, en Montoro (Córdoba), para neutralizar cualquier maldad de estos demonios sueltos. Por la noche se suele quemar en una hoguera el rabo del diablo. En otros pueblos sale la Diabla, o una panda de diablillos. En el pueblo canario de La Galga (La Palma) el demonio es un «perro maldito» a modo de tarasca.

Hasta el siglo XX perduraba en pueblos costeros de Portugal, por ejemplo, en Esposende, la costumbre de los baños santos en el mar, para contrarrestar el poder de los diablos que hoy campan a sus anchas. En algunas localidades asturianas es la fecha elegida para la «quema de brujas». En España uno de sus santuarios más famosos es la ermita de San Bartolomé en el cañón del río Lobos (Soria).
Otra razón empleada para destacar la presencia de diablos y demonios por las calles era: «Ándate con cuidado hoy, que se acaba la Canícula y el diablo queda suelto», dichos que se han conservado en México, que asocia esta fecha con en el fin de una cuarentena que empezó el 14 julio, como comienzo de la Canícula.
En Rusia el 22 agosto se rezaba a San Agatón para protegerse de los duendes del bosque o leshi, que esa noche se divierten destrozando los almiares y desparramando el grano.
● En la tradición popular quedó un recuerdo de este día hito: «Para buena sementera (o: para que la otoñada sea buena), por San Bartolo las aguas primeras», que a menudo llegan con tormentas: «Por San Bartolomeo, tronadas arreo», aunque también las tormentas se atribuían, en plan jocoso, al demonio suelto. A fines de agosto ya debían estar acabadas las faenas de la trilla y tener recogido el grano: «Por San Bartolomé el que no acabe la era, lluvia en él». La recogida de hierbas medicinales terminaba antes del día de San Bartolo para que no fueran mancilladas por el demonio. En los claros de los bosques empiezan las berreas, «Por San Bartolomé brama el ciervo por primera vez».

San Bartolomé Apóstol

San Bartolomé Desollado

San Bartolo el Desollado popular es el Apóstol San Bartolomé citado por los sinópticos, mientras que el cuarto evangelio lo identifica con Natanael de Caná de Galilea. Ocupa el séptimo puesto en la lista de los doce, emparejado con su amigo San Felipe. Su nombre hebreo Bar Tolmai, «hijo de Tolmai» es de origen discutido, Tolmai parece ser «Ptolomeo», otros creen que es «hijo de Talmaj». A San Natanael (04 julio), en cuanto personaje independiente del apóstol, le atribuyeron muy tardíamente un escrito apócrifo y la profesión de escultor.
La leyenda llevó a San Bartolomé a predicar en Armenia, e incluso hasta la India, donde destacó en capacidades milagrosas, en especial el dominio que ejercía sobre los demonios que habitaban los ídolos paganos. En las hagiografías, si un santo enmudece a un dios implica que tiene una capacidad superior de adivinación oracular o profética. En concreto se le adjudicó su victoria contra la diosa Astarot o Astarté.
Se le atribuye un martirio por desollamiento en vivo, sus imágenes en los Apostolados lo identifican sobre el potro de tortura o atado a un árbol, portando el peine de hierro o un cuchillo en la mano, instrumento de su pasión, su propio pellejo al hombro o en el brazo y con el demonio a los pies. También se le presenta crucificado cabeza abajo en las orillas del mar Negro, en Armenia. Por su patetismo, ambos temas fueron muy representados en el arte del Barroco. Es el patrón de los trabajadores de cueros y pieles: carniceros, pellejeros y curtidores.
Su culto se desarrolló en el sur de Italia, donde a partir de la isla de Lípari, como protector ante el volcán, se trasladó a Benevento y desde allí se difundió al resto de la Cristiandad. El emperador Otón III intentó llevarse las reliquias a Alemania, pero en el camino se quedaron en la isla del Tíber en Roma, donde se las venera en el templo de San Bartolomé.

MUNDUS PATET: APERTURA DEL «MUNDO» (INFERIOR)

Mundo granero cósmico

● El Mundo era un lugar sagrado del Comicio en el Foro de Roma, asociado al altar de Saturno, con apertura a occidente, característico del culto subterráneo de Proserpina y cuya parte superior formaba una capilla consagrada a Dis Pater. Sólo se abría durante tres días del año, marcados sólo en algunos calendarios con MP = Mundus Patet: 24 agosto, 05 octubre y 08 noviembre, especialmente «religiosos», aunque no catalogados de nefastos. Como excepción, dos de las aperturas del «mundo» ocurren en día par, quizá por su especial numinosidad. Con la puerta del mundo abierta, los Manes, espíritus de los difuntos, circulaban entre los vivos y era peligroso realizar numerosas actividades públicas. La fecha de hoy se inserta entre una serie de fiestas de Agosto, en la acostumbrada sucesión de días impares, que empezó con las Vertumnales (<19 agosto), se continúa con las Consuales, Vulcanales y Opiconsivas, para finalizar con las Volturnales.
En estos tres días con el Mundo abierto, un niño descendía al interior, se cree que con intención de predecir la futura cosecha (anni proventus), pues el modelo del «mundo» eran los silos para conservar semillas, frutos y alimentos. Saturno, viejo dios de las semillas, y Ceres, diosa de los cereales, estaban muy relacionados con este granero primigenio, por eso llamado Mundus Cereris.
Todo ello ha hecho pensar que en su origen el mundus era el almacén de grano de la última cosecha. Y para acoger las semillas se abriría a fin de propiciar al dios Conso en la fiesta Consual de mañana (<25 agosto). Quizá los granos guardados, ocultados como tesoro, eran los que se iban a utilizar en la próxima siembra, de ahí que se abriera de nuevo el silo, más bien de un modo ceremonial, en las dos fechas otoñales (05 octubre y 08 noviembre), para realizar los ritos de bendición preparatorios del próximo cultivo. La evolución posterior incidiría en potenciar el simbolismo del «mundo» en cuanto estructura cósmica, por desarrollo de influencias griega y etrusca.

Restos del Mundus Cereris

● El mundus era una fosa redonda en el suelo, a imagen de la concavidad inferior de la esfera universal, correspondiente al inframundo o infierno, habitado por dioses subterráneos y fantasmas de muertos. El hoyo se situaba en el centro de la primera muralla de la ciudad, es decir el templum o espacio delimitado entre los dos ejes de la cruz ideal, formada previamente con el lituo, instrumento que enarbolaba el augur (<01 agosto), a partir de los cuales se extendían el cardo y el decumanus, las dos vías principales de las ciudades romanas que señalaban el meridiano (Norte-Sur) y la línea equinoccial (Este-Oeste). La fosa central era el Ombligo de la ciudad de Roma (Umbilicus urbis Romae), localizado en la encrucijada de los Tres Mundos del Universo. Dentro se enterraban ofrendas a los Manes: tierra traída de Alba Longa, lugar de origen de los fundadores (terra patrum); semillas y primicias de frutos; diversos objetos, etc. El mundo no era exclusivo de Roma, la mayoría de ciudades latinas y etruscas tenían silos, pozos o zanjas similares.
● El «mundo» estaba cubierto por la Piedra de los Manes (lapis manalis), roca que tapaba la boca del infierno acuático, por ello también se llamó Puerta del Ogro (ostium Orci) o Fauces de Plutón. Estos tapones también aparecen en los mitos subyacentes a lugares consagrados como el monte Sión de Jerusalén y el Ombligo de Delfos. Esta era una de las dos piedras manalis, la otra servía para invocar la lluvia, en este caso es «piedra manante» (<13 agosto).
En su origen el «cardo» era el quicio donde se apoya el Eje del Mundo, centrado en el Polo, línea que si la desplazamos de su posición inclinada en el cielo a la horizontal de la orientación terrestre, indica el punto «cardinal» Norte.
El «mundo» romano procedía del «mundo» etrusco, un pozo cubierto con una bóveda de piedra, que acentuaba la idea de centro de reunión entre cielo, tierra e infierno. La misma palabra mundo es un vocablo etrusco de raíz munth, «fosa», que en latín adaptaría el significado de «universo, totalidad», y a semejanza del cosmos griego, como adjetivo se refería a «limpio, elegante, exquisito», de ahí nuestro ‘inmundo’ como ‘no limpio’, o sea sucio. En las representaciones etruscas el «mundo» estaba ligado a la aparición de un lobo o monstruo que se lanza sobre un personaje arrodillado, posible alusión a la iniciática boca del inframundo, donde el aspirante se enfrenta a sus más temidos miedos.
Estos hoyos son equiparables en el ámbito griego a los huecos o agujeros (mégara), rellenados en el ritual de las Tesmoforias (<04 noviembre) con figuras de serpientes y falos, moldeados en pasta de cereales, por mujeres purificadas. Cuando los ritos griegos penetraron en Roma y Ceres se asimiló a Deméter, en el día de hoy se conmemoraba el reencuentro entre Ceres y su hija Proserpina (Inventionem Proserpinae), recién salida del inframundo.

● Apostilla: Fechas tradicionales atribuidas a dos importantes acontecimientos (aunque parece que alguna no es históricamente cierta):
24 agosto 79 d.C.: Una gran erupción del Vesubio destruyó Pompeya y Herculano.
24 agosto 410 d.C.: Los godos saquearon Roma, acabando con el mito de la Ciudad Eterna.

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