14 Julio: Demonios meridianos (II)

DIOSES MERIDIANOS Y MEDIODÍAS CANICULARES

Dioses y demonios del mediodía

Poludnitsa

En la Grecia clásica el mediodía, en sentido estricto, fue la hora religiosa por excelencia. Aunque no estaba dedicada a ningún dios específico, era la preferida por el dios Pan, las sirenas y las ninfas para presentarse ante los mortales. Homero llama «día sagrado» a la mañana, desde el amanecer al mediodía estricto, cuando se realizaban para los dioses del supramundo olímpico, los sacrificios de animales de color blanco con la cabeza vuelta al cielo. Por la tarde, desde mediodía al ocaso del sol, se efectuaban las ofrendas a los dioses del inframundo, eligiendo víctimas negras, inmoladas con la cabeza apoyada en el suelo. Era, por tanto, a partir del mediodía cuando pueden ocurrir las apariciones de los dioses oscuros, con su acostumbrada ambigüedad, pues pueden conceder dicha y felicidad, o darnos sustos mortales. Es una hora fronteriza, en equivalencia simbólica con Estivadia y Plenilunio, cuando en un ciclo temporal se pasa de la fase ascendente o incremento, a otra de descenso o mengua. 

También los romanos procuraban que sus negocios importantes y las ocupaciones políticas quedaran terminados antes del mediodía. Ningún jefe militar romano firmó tratados ni convenios después del mediodía.

Del mundo clásico greco-romano, además de Pan y su séquito de faunos y sátiros, también pasaron al mundo medieval otras diosas demonizadas que actuaban al mediodía, sobre todo Diana (a veces Hécate, Artemisa, Proserpina, Empusa), y otras procedentes de otros ámbitos culturales, como Herodías, o de las tradiciones celta y eslava. Diana se benefició mucho de su homofonía con Meridiana, nombre adoptado por la compañera del papa Silvestre II (<31 diciembre).

En la tradición judía el demonio del mediodía actúa desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde, sobre todo en verano, entre los días desde el 27 Tamuz al 09 Av. Quienes ven a este demonio rodante caen muertos en el acto.

Costumbres y creencias semejantes están atestiguadas en gran parte del mundo o se han mantenido vivas leyendas de apariciones del mediodía, sólo como muestra en: Europa (Portugal, Bretaña, Escocia, Suecia, Rusia), Asia (India, Japón), Egipto, México precolombino.

Como ocurre en la aplicación de los símbolos, un mismo motivo puede conllevar costumbres opuestas. En Letonia los muertos eran enterrados por la mañana, nunca después del mediodía y en Italia se cerraban los cementerios a mediodía. En otras regiones se prefería inhumar a los difuntos justamente en esa hora, dado que lucen los mejores rayos para el viaje al paraíso celestial.

● En España, desde el siglo XVI, los escritores se interesaron por el demonio meridiano. Vasco Díaz Tanco, extremeño de Fregenal, escribió un tratado titulado «La porta meridiana, que trata de las cosas admirables acontecidas a mediodía antigua y modernamente». El autor toledano Alejo Venegas refería que en el año 1543 el demonio mismo se había aparecido a mediodía en Granada a un mancebo, consiguiendo que firmase un pacto diabólico. Debido a los tabúes sobre no nombrar a los seres perversos el demonio meridiano era llamado «la Mala Cosa». En algunos lugares de España cuando sonaban las doce campanadas del mediodía, se recitaban conjuros, ya fueran para buenos o malos deseos, pues a esa hora eran doblemente eficaces. En plan cachondo en España se hablaba del demonio meridiano, cuando una persona se presentaba a la hora del almuerzo y luego desaparecía, pero era difícil encontrarla para trabajar o ayudar en las tareas. Almorzar en su origen era el desayuno, pero luego evolucionó hasta ser la comida del mediodía. En la tradición popular se cree que «Entre las doce y la una corre la mala fortuna; y entre la una y las dos anda la Madre de Dios».

Mediodías caniculares

Pan duerme la siesta

● Dada la asociación entre Mediodía y Estivadia, ambos en sentido amplio de las primeras mitades de la tarde y del verano, en el mundo agrario los demonios meridianos estuvieron muy ligados a la siega y la cosecha de cereales. En pleno calor hay que proteger bien la cabeza con sombreros o cualquier tipo de tocado.

En países eslavos, si en pleno verano aparecía la Señora del Mediodía o Poludnitsa, podía provocar insolaciones en los campesinos cuando no descansaban de sus labores, quedando enfermos o locos, incluso llegaba a raptar a los niños. Poludnitsa era una mujer joven alta ataviada con blancas y brillantes vestiduras. En sus andanzas por los campos en dicha época solía llevar algún instrumento cortante: hoz, guadaña o tijeras, y si se encuentra con algún imprudente que no se ha refugiado a comer y descansar en esas horas, comienza a hacerle preguntas difíciles o entabla una conversación, y desdichado aquel que no responda, pues a quien no sea capaz de mantener la charla, le cortará la cabeza. Al sonar las dos, la mujer desaparece, y con ella el peligro. Se alude al peligro de la insolación, una persona delirante no puede seguir un diálogo.

Otras veces, la Mujer del Mediodía es la Vieja del Sol, bruja asociada a ciertos fenómenos meteorológicos de carácter mágico, como remolinos de polvo o espejismos del aire provocados por el calor.

Por el contrario, en invierno los eslavos viajeros en sus fríos países podían encontrar a Belun o Belobog, el «Dios Blanco», un anciano bondadoso de pelo y barba canosos, vestido de blanco y con báculo, que sólo se aparecía a mediodía para mostrar el camino a los perdidos en el bosque. Belbog es opuesto a Chernobog, el dios oscuro de la noche.

La idea del descanso meridiano, sobre todo en verano, cuya faceta más conocida es la siesta, también proviene de la observación de que la naturaleza parece dormitar en esas horas. La mayoría de los animales se resguardan y suele predominar un cierto silencio e inmovilidad, a veces roto por el monótono chicharreo de las cigarras. Incluso en algunas tradiciones, como la letona, la diosa Sol (Saule) también duerme su siesta al mediodía, y los griegos hablaban de la hora inmóvil (mesembría istatai).

● El predominio del demonio meridiano en verano nos lleva a la lógica asociación con la Canícula. Unos de los seres que se presentan a mediodía son las sirenas, que aunque ahora sólo las relacionamos con el mar, originalmente fueron aves. Aunque la etimología de la palabra (en griego, seiren) es dudosa, se ha señalado que puede estar emparentada con seirios, o sea Sirio, la «brillante» estrella. El poder de las sirenas y otras damas mágicas está exaltado en los mediodías caniculares.

Es curioso que las horas de la primera mitad de la tarde fueran consideradas como las que amaina el viento e incluso se consideraba que se paraba, idea sustentada por Aristóteles, cuando los meteorólogos modernos nos dicen que en promedio es justamente a esas horas cuando más corre el viento. Quizá sea una asociación con esa paralización del día durante el calor agobiante que infunde el sopor, verdadero «canto de sirenas» para echarse una siesta. Cabía la posibilidad de que esa flojera surgieran deseos eróticos y las «súcubas» aprovecharan la ocasión para obtener un buen botín de esperma eyaculado, para usar en sus brujerías y creaciones monstruosas.

Para sestear en el campo era bueno encontrar algún bosquecillo, que diera sombra, y mucho mejor si chorreaba alguna fuente. Aunque existía un pequeño peligro, pues las ninfas del lugar pueden invadir la mente del durmiente y provocar una «ninfolepsia», que puede adoptar muchas formas, desde una maravillosa inspiración a una espantosa pesadilla. «Entusiasmo» es literalmente «ser poseído por los dioses», «pánico» es quedar sobrecogido por el terror provocado por el dios Pan cuando estaba «cabreado» y si estaba de buen humor lo curaba todo (pan), pero nunca había que molestarlo durante sus siestas. Los «fantasmas» se cuelan y aparecen en nuestras «fantasías», ambas palabras proceden de la misma raíz. De aquí surgen muchos de los tabúes sobre dormir cerca de manantiales o arroyos, o al amparo de ciertos árboles (plátano, nogal, higuera, …), por eso llamados de «mala sombra». Por el contrario los exploradores del mundo mágico usan esos lugares y momentos para exponerse e intentar conectar con dichos seres anímicos.