14 Abril: Fuegos de San Telmo

FUEGOS DE SAN TELMO

San Pedro González Telmo

San Telmo hispano

– Por la relación tan estrecha que San Pedro González Telmo (1175-1246) (hoy, 14 abril) adquirió con los hombres del mar, en las costas del norte de España llegó a ser más conocido como San Telmo, por su apellido, apropiándose del nombre que antes era un derivado de San Erasmo.

– Nacido en Frómista y criado en Palencia, fue dedicado por su pudiente familia a la carrera eclesiástica, sin que él mostrara interés alguno de su parte. Siendo deán de la catedral de Palencia tuvo una conversión religiosa, motivada por una caída de caballo, pero no al estilo visionario de San Pablo, sino por la vergüenza de caer en un lodazal y ser el hazmerreír de toda la ciudad. Ingresó en los recién creados dominicos y adquirió fama como predicador. Fue llamado por el rey Fernando III de Castilla y León, quien lo llevó de capellán a sus campañas militares por Andalucía. Después predicó por Galicia y norte de Portugal con fama de muy milagrero.

– Siguiendo la tradición ibérica de los santos constructores, mandó edificar dos puentes: el de Castrelo de Miño (Orense) y el de Ramallosa (Pontevedra), ambos sobre el Miño. Sentía especial predilección por barqueros y marineros, que lo admiraban porque podía pescar usando sólo sus manos para alimentar a los obreros de sus obras, y sobre todo porque era capaz de calmar las tempestades del Atlántico. Acabó como patrono de pescadores y marineros del norte de España, siendo invocado para amainar las tormentas. Sus reliquias, llamadas «Corpo Santo» en gallego, se encuentran en la catedral de Tuy, ciudad en la que murió y de la que es patrono.

San Erasmo y santos contra los cólicos abdominales

San Erasmo

● San Erasmo (02 junio) fue un obispo sirio de Antioquía refugiado en las montañas, donde era alimentado por cuervos, luego reaparece en Formia (Italia), donde murió mártir. Se le representa en un barco rodeado de aparejos navales y cuerdas enrolladas. Los artilugios del barco fueron interpretados como una escena de tortura: le sacaron las tripas y las envolvieron en un cabrestante, por lo cual se convirtió en intercesor en las enfermedades de vientre, en especial de los dolores cólicos intestinales. Es uno de los Catorce Santos Auxiliadores. De Erasmo, del griego erasmios, «amable, deseado», procede Telmo (Sant Ermo > Sant Elmo), aplicado al fuego de San Telmo.

● A San Ernesto (1148) (07 noviembre) se le atribuye el martirio de sacarle las tripas enrollándolas en un torno, incidente legendario ocurrido en La Meca, en el contexto de la II Cruzada, de la que fue uno de sus organizadores.

● En el norte de Francia y Bélgica, San Erasmo fue confundido con San Agrapar, un santo local especialista en enfermedades intestinales de los niños. Otros abogados contra los males de vientre son el mártir San Doroteo de Tiro (362) (05 junio) y el anacoreta egipcio San Serapión el Sidonita (388) (21 marzo), discípulo de San Antonio Abad y obispo de Tmuis, abogado contra los cólicos. San Mamerto (<15 mayo) también aparece cogiendo sus propias tripas.

● Hay varias Santa Matrona (15 marzo, 20 marzo, 08 noviembre) que derivaron en advocaciones particulares de algunas ciudades, por ejemplo, Barcelona, Tesalónica o Constantinopla. A una de ellas, Santa Matrona de Capua (siglo V), se la invoca contra los dolores cólicos abdominales y las enfermedades intestinales en general. Era hija de un noble lusitano y estuvo aquejada por frecuentes e intensos dolores abdominales. Tras revelación en sueños se fue a Capua para encontrar la salud de las tripas y la paz espiritual junto a la tumba de San Prisco (01 septiembre), un supuesto discípulo de San Pedro, protector de los embarcados en peligro de zozobrar.

«FUEGOS» AÉREOS

Fuego de San Telmo

Fuegos de San Telmo

– El «Fuego de San Telmo» es un meteoro consistente en una descarga eléctrica luminiscente provocada por la ionización del aire durante las tormentas. Físicamente es un plasma con resplandor brillante rojizo o azulado, que a veces surge en chorros sobre estructuras altas y puntiagudas, por lo cual aparecen sobre los mástiles de los barcos. Son más frecuentes en latitudes altas en donde hace más frío, pues el hielo se carga fácilmente de electricidad estática, que fluye hacia la nube para neutralizar la ionización (efecto corona) originándose los halos y chispazos.

– Aunque el culto original de San Telmo corresponde a San Erasmo, en España rápidamente lo asimilaron a San Pedro González Telmo, cuyo icono lo presenta con el hábito dominico, un barco en la mano izquierda y en la derecha un cirio azul, o mejor de llama azulada, su «fuego de San Telmo». En su surtido repertorio de milagros abundan los referidos a su poder sobre el fuego. Dada la asociación de los dos San Telmo con los barcos, los marineros les adjudicaron el nombre como protectores. El fenómeno fue observado desde la antigüedad y los marineros creían que su aparición era señal de mal agüero.

– Entre los griegos nuestro Fuego de San Telmo se llamaba Helena (= «Antorcha») si era único, y si aparecían dobles, Cástor y Pólux, los gemelos Dioscuros, protectores de los marineros a quienes se aparecían en los barcos en forma de estos fuegos saltarines.

Auroras Polares (boreales y australes)

Aurora polar

– Son fenómenos que ocurren en la línea de Kármán, en el límite entre mesosfera y termósfera, a unos 100 kilómetros de altitud, que se observan de noche como brillos coloreados en las zonas polares. Los mejores momentos para verlos son: en otoño-invierno las boreales; las australes, en primavera-verano. Una aurora polar se produce cuando una eyección de «viento solar» choca con la magnetósfera de la Tierra. La frecuencia de sus apariciones suele ir en paralelo con el ciclo de las manchas solares. Pueden verse a partir de latitudes de 65º a 70º Norte o Sur (aproximadamente a 20º de los polos magnéticos), aunque durante épocas de gran actividad solar aparecen en latitudes más bajas.

– Las auroras adoptan formas y colores muy diversos que cambian rápidamente. Durante una noche, la aurora polar suele comenzar como un arco muy alargado que se extiende por el horizonte en dirección este-oeste. Hacia medianoche el arco incrementa su brillo y oscilan ondas o rizos a lo largo del arco, formando «cortinas» de rayos de luz muy alargados y delgados. De repente todo el cielo puede llenarse de bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se desplazan rápidamente sobre el horizonte. Su duración oscila desde pocos minutos hasta horas. Al amanecer todo el proceso se calma y sólo algunas pequeñas zonas del cielo permanecen brillantes hasta que llega la mañana.

Mitología de las auroras boreales

– Los habitantes periboreales observaron y trataron de explicar con metáforas estas «Luces del Norte». Existe un amplio repertorio de estas leyendas o interpretaciones poéticas: serpientes o dragones en el cielo, luchas o guerras, almas de difuntos, señal de augurios.

– En Escocia, algunas leyendas hablan sobre una gran batalla de muertos que persistían en seguir luchando en el cielo. También se las conoce como Merry Dancers, «Bailarines felices», un eufemismo, pues en su origen gaélico los Na Fir-Chlis, tenían connotaciones violentas. Un antiguo proverbio rezaba: «Cuando los alegres bailarines juegan, es bastante probable que asesinen».

– Los vikingos relacionaban las auroras con la diosa Freya montando a caballo, y con el reflejo que producían las armaduras doradas de las valkirias cuando salían en busca de los caídos en batalla para llevarlos al Valhalla. Aunque en los países escandinavos hubo otras interpretaciones, pues los noruegos las atribuían a espíritus de solteras bailando en los cielos y saludando a quienes las veían desde abajo. Mientras los islandeses creían que eran almas de difuntos en su ascenso a los cielos.

– Los finlandeses las llaman «fuegos del zorro». Una antigua leyenda dice que los rabos de los zorros árticos que recorrían los montes rozaban los montones de nieve y se soltaban chispas convertidas en luces celestes. Sus vecinos estonios creían que eran ballenas que expulsaban sus chorros de agua al cielo, pintándolo de colores. En Laponia es la luz de la Luna reflejada en los copos de nieve que arrastra el zorro y crea ese baile de luces en los cielos. Ya los filósofos griegos explicaban la aurora del norte como el reflejo de la luz de la luna en los hielos polares, aunque lo consideraban un fenómeno natural.

– Las leyendas de los inuit (esquimales) explican la aurora boreal por la llegada de nuevos espíritus de difuntos caminando por un sendero estrecho, sinuoso y peligroso que conducía a un agujero del firmamento (recordemos que la bóveda celeste se consideraba sólida) para atravesarlo y llegar al verdadero cielo del Más Allá donde podían disfrutar de juegos, bailes y comilonas. A veces se especificaba que las almas de los muertos portaban antorchas que producían las luces al reflejarse en los hielos eternos. Pero como esta senda a menudo sólo la recorrían muertos fallecidos por violencia, a veces se les ocurría dar un paseo por el Más Acá para vengarse provocando pestes, catástrofes o guerras. Para otras tribus, las almas podían ser de animales, en especial de los cazados o sacrificados, o sencillamente de seres espirituales moradores del cielo: gigantes, ogros.

– Un tema controvertido es el de la presencia de sonidos en concordancia con las luces. La tradición lo afirma y dice que se oyen rumores, chasquidos, silbidos, susurros y otras manifestaciones acústicas, que interpretan a modo de ecos de los seres celestes.

En el limbo de la ciencia

Centella o rayo globular

– Durante una tormenta, algunas pocas veces, puede descargarse un relámpago que forma un esferoide luminoso y brillante de un tamaño variable, entre una pelota y un balón, que se desliza en el aire. Ha sido llamado: centella, rayo globular, rayo bola, etc. Este fenómeno suele estar asociado con tormentas, aunque también se han documentado en calma total, duran de 2 a 10 segundos, e incluso hasta un minuto (un rayo normal destella en 0’2 segundos), se desplazan con baja velocidad y desaparecen dispersándose, y en alguna ocasión con una explosión. Su color oscila entre matices rojizos y amarillentos.

– Por su rareza y la discordancia de los informes aportados por los observadores que han visto estos rayos globulares, todavía no se conoce bien su naturaleza, aunque en el laboratorio se han conseguido resultados semejantes a los descritos por los testigos.

Fuego fatuo

– El fuego fatuo (en latín ignis fatuus) es un fenómeno consistente en la inflamación de ciertas materias (por oxidación de compuestos de fósforo, metano y otros) provenientes de sustancias biológicas podridas, que forman pequeñas llamas que arden en el aire a poca distancia de la superficie del agua en lugares pantanosos y en cementerios. Estas llamas se retiran cada vez que el observador intenta acercarse a ellas, pues son muy sensibles a cualquier corriente de aire o por algún tipo de repulsión. Son luces pálidas, no queman, y por eso son llamadas «llamas frías» de color azulado, que pueden verse a veces de noche o al anochecer. En experimentos de laboratorio los químicos han producido distintos tipos de fenómenos, semejantes a los fuegos fatuos, lo cual sugiere que pudieran corresponder a diferentes variantes de tipo luminiscente, o sencillamente que sean ilusiones ópticas.

– Dada su escasez y nocturnidad han proliferado las leyendas de los fuegos fatuos por todo el mundo, casi siempre interpretados como almas de muertos, aunque en ocasiones son custodios de tesoros ocultos, e incluso, hadas traviesas. En Inglaterra se llama «will-o’-the-wisp», y está emparentado con la «linterna de Jack» (<02 noviembre), ambos considerados como espíritus malignos. En algunas zonas de la América hispana los fuegos fatuos se designan como «luz mala» o «luces de muerto».