13 Octubre: Historia del Calendario Occidental (I). Calendario etrusco

CALENDARIO ETRUSCO: Precedente del calendario romano

Calendario etrusco

Hígado cósmico de Piacenza

● Un antecedente del calendario romano fue el calendario etrusco. La cultura etrusca, extendida al norte de Roma, por la actual Toscana y regiones colindantes, tuvo su apogeo entre los siglos VII y VI a.C. Los etruscos tuvieron mucha relación comercial con los griegos y en el siglo III a.C. fueron conquistados por los romanos. Los etruscos impregnaron intensamente la cultura romana, en especial durante el reinado de Tarquinio Prisco, de origen etrusco. La característica más notable de su religión es su extrema sumisión ante la fatalidad del Destino. Su idioma, de origen no indo-europeo, persistió hasta su extinción en el siglo I d.C.

● A diferencia de los romanos los etruscos contaban los días (tins) de mediodía a mediodía. Como casi todos los pueblos, los etruscos usaban la misma palabra, tiur, para designar luna y mes. La división en cuartos de lunación era importante, al comienzo de cada semana lunar saludaban a su soberano en público y le exponían los problemas y asuntos colectivos pendientes. El plenilunio, que marcaba la mitad del mes, se llamaba itis, que tomarían los romanos como idus. Su semana era de ocho días, y fue adoptada por los romanos.

Por influencia griega, los etruscos adaptaron un calendario lunisolar para uso agrícola (año = avil), al parecer sólo marcaba diez meses, desde marzo, cuando comenzaba el año etrusco, hasta diciembre. Hay muchas dudas sobre el uso concreto de este calendario decimestral, extendido entre los latinos, pues según Censorino lo usaban los albanos, confederación de la que procedían los romanos. Se piensa que se contaban los diez meses y el periodo invernal quedaba innominado y era de cuenta variable, según las inclemencias climáticas, lo que permitía además calibrar dos o tres meses lunares para encajar con el año solar.

● Se conocen los nombres de ocho meses etruscos, que hacen referencia a números ordinales, nombres de dioses, o son de significado desconocido, ya que sólo se conocen por glosas. A partir de otras fuentes se puede completar el calendario, de modo provisional se elucubran las siguientes equivalencias:

MesNombre latino-etruscoNombre etrusco 
MarzoVelcinatus, VelxitnaMartith
AbrilCabreasApire
MayoAmpilesAmpeli, Ampner
JunioAclusAcala, Acale
JulioTraneusTurane, Parum, MavilutuleTuran = Venus
AgostoHermiusThucteDedicado a Hermes
SeptiembreCeliusCeliDedicado a Madre Tierra
OctubreXesferXosfer 
(Noviembre) Shnuiuph, Snuiaph
(Diciembre)Masan
(Enero)Aniax
(Febrero)¿?

También es hipotética la siguiente relación de los cuatro días hitos del año:

Vernadia: El equinoccio de primavera estaba dedicado a Thesan, diosa del amanecer, conectada al aire, se encarga de la primavera.

Estivadia: Tinia, diosa de la luz y la vegetación, ligada al fuego, preside el solsticio estival.

Automdia: Nethuns, dios de las aguas, rige el otoño.

Hiberdia: Uni, la Gran Madre, relacionada con el renacimiento del sol, durante el solsticio hibernal, domina el invierno. Por estas fechas aparece mencionado satr, antecedente de Saturno.

● El calendario propio de cada año se mantenía en secreto, por contener la relación de días fastos y nefastos, cuyo conocimiento era esencial para las actividades civiles y la celebración de cultos. Esta idea aparece en todas las culturas, basada en los días especiales: inicios y finales de ciclo, cambios de fase, orden numérico, etc. Los símbolos temporales son universales, pero, con frecuencia, son fácilmente manipulables. De hecho, los arúspices o sacerdotes etruscos solían pertenecer a la familias aristocráticas, de modo que sus predicciones estaban sesgadas por los intereses de su casta social. La noción de tiempos propicios y perjudicales, fue muy utilizada por adivinos y charlatanes en todos los lugares del mundo, para establecer pautas de comportamiento, casi siempre en relación con prohibiciones, terrores y culpas, método de sometimiento de la gente a la «sabiduría» de santones y profetas que prometen sus remedios de salvación a cambio de mayores cotas de poder. No deja de sorprender la recurrencia de anuncios de catástrofes que supondrán el fin del mundo, o la proliferación de rituales periódicos que sus creyentes creen de inevitable realización para que el universo pueda seguir funcionando.

Una vez al año, coincidiendo con las fiestas pan-etruscas del dios Voltumna, en el templo de la diosa Norcia, en las cercanías de Volsinii (Orvieto), se clavaba un clavo en uno de los muros del templo, ceremonia que simbolizaba el flujo perpetuo del tiempo y el cumplimiento inexorable del Destino, concepto importante para los muy fatalistas etruscos. Esta celebración de cómputo de los años fue adoptada por los romanos, (<13 septiembre, clavus annalis).

Los etruscos también elucubraron sobre la duración de las eras, pero no se conoce bien la duración de sus siglos (saecula), que parece no eran fijos, sino que dependían de hechos extraordinarios que marcaban el paso de las épocas.

División etrusca del horizonte

Horizonte etrusco

Los etruscos dividían el cielo en 16 regiones, agrupados en cuadrantes dedicados a cuatro grupos principales de dioses.

1) En el nordeste (NE) residían los dioses supremos del cielo Tinia y Uni (equivalentes a Júpiter y Juno). Región celeste de plena felicidad.

2) El sudeste (SE) correspondía al Sol o Usils y al dios marino Nes (equivalente a Neptuno).

3) El suroeste (SW) estaba dedicado a la Luna o Tiur y las divinidades de la Tierra (Fufluns, Selva, Letham).

4) El noroeste (NW) era del dominio de los dioses infernales y del destino, el principal era Veiovis, el Plutón etrusco, a quien le estaba dedicado el tercer segmento de este cuadrante, centrado en el azimut 326º. Esta era la región celeste más infausta.

Como los etruscos se orientaban al sur, la mitad del sector Norte-Sur o de levante era la izquierda; mientras que la mitad Sur-Norte o de poniente, era la derecha. De acuerdo a esta interpretación del cielo, orientaban la imagen divina de sus templos hacia el SE, el sector de los dioses solares; mientras las tumbas lo hacían al NW, región de los dioses del inframundo, en coincidencia con la puesta de sol en Estivadia, aunque también las dirigieron al cuadrante SW, en la zona de los lunasticios de la puesta de sol de Hiberdia (alrededor del azimut 235º).

Textos etruscos calendáricos

Libro de Lino de Zagreb

● El «Libro de Lino de Zagreb» (Liber Linteus Zagrabiensis) sirvió como texto ritual para una colonia de emigrados etruscos en Egipto hacia fines del siglo II a.C. El libro textil se reaprovechó después como vendas de mortaja para envolver la momia de una mujer tebana, y no fue reconocido hasta el siglo XIX. El «Libro de lino» recoge cuatro secuencias litúrgicas compuestas por ceremonias rituales, sacrificios, plegarias y ofrendas en honor de las divinidades, todas ellas reguladas por un calendario litúrgico. Sin embargo la interpretación del texto es incompleta y difícil.

● En una teja o placa de terracota se inscribió el texto de la Tabla de Capua (470 a.C.), un calendario ritual, donde se prescriben ceremonias que deben adoptarse para determinadas fechas y en determinados lugares para ciertos dioses. El calendario se divide en diez secciones, que corresponden a los diez meses con comienzo en marzo (en etrusco, probablemente, Velxitna). 

●Otros extractos de calendarios litúrgicos se conocen por inscripciones en la Lámina lenticular de Mogliano; y algunas citas de meses en las tres Láminas de oro de Pirgi, en etrusco y fenicio, dedicadas a Uni / Astarté.

● En 2016 se encontró una estela de piedra caliza en el yacimiento de Poggio Colla (Vicchio, Toscana), datada en el siglo VI a.C. Parece que formaba parte de un templo, y el texto es de carácter votivo.

Disciplina Etrusca

No hay que confundir al augur romano con el arúspice (haruspex) de la Disciplina Etrusca, cuya especialidad era la aruspicina o examen de las entrañas de los animales sacrificados, en especial del hígado, y la interpretación de la caída de los rayos. El hígado de bronce de Piacenza (100 a.C.) reproduce el mismo esquema etrusco de la división del cielo que se tenía en cuenta para la interpretación de la caída de rayos o la escucha de truenos.

El autor bizantino Juan Lido transmitió un calendario etrusco en su obra «De ostentis» con la indicación del significado del trueno para cada día del año. Este calendario brontoscópico había sido redactado por el astrólogo pitagórico Nigidio Figulo, en el siglo I a.C., a partir de materiales etruscos del siglo III a.C., aunque adaptados a las necesidades romanas. El origen último de esta técnica de adivinación por los truenos se puede rastrear en el mundo babilónico. Su interés reside en que nos muestra el mundo de las preocupaciones cotidianas, económicas y políticas de los muy fatalistas etruscos.

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