10 Octubre: Sueño de Otoño (I)

ASCLEPIO Y LA INCUBACIÓN DE SUEÑOS

Fiesta mayor de Asclepio

Dios sanador en sueños

● En la antigua Grecia la primera luna menguante de otoño era el momento ideal para realizar incubaciones de sueños. Hacía el día 19 Boedromión se celebraba la fiesta mayor de Asclepio en su lugar ancestral de Epidauro, sede central de un culto que llegó a disponer de varios centenares de templos repartidos por las orillas del Mediterráneo. En su honor se instauró el día de la Epidauria en los misterios de Eleusis. El tholos o edificio circular del santuario era la residencia de las serpientes sagradas.

Asclepio era el dios griego de la medicina, hijo de Apolo y de la princesa Coronis («Cuervo») que murió en el parto. Abandonado en el monte Mirtio de la región de Epidauro, fue amamantado por una cabra y cuidado por un perro. De joven se educó al cuidado del centauro Quirón, quien le enseñó los principios de la medicina y la resurrección de los muertos. Su familia está compuesta por diversas alegorías de conceptos médicos, su esposa es Epione = «Calma», y sus hijas son: la sanadora Higía o Higieia = «Salud», de donde deriva «higiene»; la farmaceútica Panacea = «Curalotodo»; la enfermera Yaso; la partera y oculista Egle; y un hijo, Telesforo se encargaba de la convalecencia, pues «lleva a cabo» un buen resultado: la sanación. En La Ilíada aparecen Podalirio y Macaón como hijos de Asclepio, en cuanto que son médicos. El icono clásico de Esculapio presenta a un varón barbudo que porta un bastón nudoso y acompañado de sus emblemas animales: cuervo negro diurno y lechuza blanca nocturna de inspiración, perro guardian y serpiente de renovación.

Asclepio y sierpe

Sus santuarios se situaban en parajes sagrados, con cueva y fuente, en montes cercanos al mar, ricos en hierbas medicinales. Los santuarios porticados de Asclepio, y también los de Serapis y otras divinidades, se parecían a los balnearios actuales, contaban con hospederías para los enfermos, salas de consulta para los intérpretes, y lugares de ocio: bibliotecas, gimnasios, baños y teatros. Alrededor de los edificios principales o en los pueblos cercanos se instalaban talleres para suministrar amuletos, exvotos, placas grabadas con epígrafes para agradecer las curaciones. Una organización muy parecida a una gran empresa moderna de servicios balnearios médicos.

De la casa madre en Epidauro dependía una extensa red de sucursales, entre las que destacaron los templos de: Éfeso, de donde surgió una famosa escuela de interpretación de sueños; Cos, cuna de la célebre escuela hipocrática de Medicina, germen de la medicina empírica; Pérgamo, el más famoso en época helenística. En Roma, Asclepio se llamó Esculapio (Aesculapius) cuyo culto llegó a raíz de una consulta a los Libros Sibilinos, con motivo de una peste en el año 294 a. C. Una serpiente de Epidauro, que venía en la nave, desembarcó en la isla Tiberina donde se situó el santuario.

● Asclepio no fue el único patrón de la incubación en Grecia, pues también se practicaba en otros santuarios de héroes, como en el de Trofonio en Lebadea y el de Anfiarao en Oropos. De hecho dormir en un recinto sagrado, cualquiera que fuera la deidad a la que estuviera dedicada, era casi sinónimo de incubación. En caso de urgencia podía servir cualquier sitio, aunque se requerían ciertas condiciones o ritos: covachas excavadas en la tierra; cimas de montes; entre las ramas de un árbol, lo más cerca posible de la copa; interior de cuevas o abrigos de roca; etc.

Incubación de sueños

● La incubación onírica o de sueños (incubatio en latín, enkoimesis en griego) se refiere a la práctica por la cual una persona busca evocar sueños con intención de recibir consejos, curación de problemas físicos o mentales, o cualquier otro propósito que favorezca la toma de decisiones, o propicie una actuación eficaz que resuelva la demanda solicitada. Onírico procede del griego oneiros = sueño, que al igual que ocurre en muchos idiomas, no sólo se aplica en sentido estricto a las imaginaciones mientras dormimos, también a fantasías despiertas, visiones de trance o meditación, y otros estados límites de duermevela.

Diosa soñante de Malta

Uno de los ejemplos más antiguos de incubación onírica se representa en la Diosa Dormida del hipogeo de Hal Saflieni en la isla de Malta (III milenio a. C.). Los ritos de inducción de sueños se documentan en Mesopotamia, donde están presentes en el relato de Gilgamesh, o entre los hititas, practicantes asiduos de este método para obtener respuestas en momentos de crisis. En la tradición de Ugarit (siglo XIII a. C.) se conservan relatos del ritual de incubación en el templo de Baal, para pedir al dios tener hijos o consuelo en situaciones de profunda aflicción. En el Egipto antiguo, Imhotep y más tarde Serapis se encargaron de los ritos incubatorios (<14 noviembre). En Grecia, los primeros cultos incubatorios conocidos parecen tener su origen en santuarios neolíticos de la Madre Tierra, suplantados por dioses helenos, como Apolo.

● A partir del siglo V a. C. Asclepio se especializó en la curación mediante la inducción de sueños, por el proceso de incubación onírica. Después de la peregrinación al templo, el solicitante participaba en ritos previos para prepararse adecuadamente, mediante purificaciones, ayunos, cánticos y sacrificios. Después en el pórtico del templo dormía «incubado», o sea acostado, yaciendo sobre pieles para esperar la intervención divina mientras duerme, pero la postura también tenía la connotación de calentar el alma, para disponerla convenientemente a recibir el sueño, como ave que se recuesta a empollar los huevos. Las serpientes discurrían entre los durmientes y se consideraba un buen augurio que lamieran al soñador.

En el desarrollo de estos ritos se han estudiado diversas épocas, aunque sin una delimitación clara. Al principio, el propio Asclepio, presentándose en el sueño con diversas figuras y por distintos medios, obraba la curación instantánea de la enfermedad. En otros casos la sanación se demoraba hasta cumplir las prescripciones, revelaciones o mensajes del propio dios. Más tarde, cuando el sacerdocio del templo se fue imponiendo, el dios aconsejaba remedios terapeúticos o tratamientos simbólicos, a menudo de difícil comprensión, que debían ser interpretados por los especialistas del templo. Esta evolución también se dio en muchos oráculos. En Delfos, las intervenciones inspiradas divinas directas se fueron haciendo más raras y se cubrieron de alegorias y metáforas que requerían una adecuada exégesis, función que se atribuyeron para sí mismos los cuidadores e intérpretes del templo, con lo cual los mensajes «divinos» podían ser fácilmente manipulados.

● La mayor parte de las curaciones se debía más el proceso sugestivo del entorno, los santuarios solían estar ubicados en montes ricos en plantas medicinales, con fuentes y bellas panorámicas, y sobre todo del ambiente cultural, pues se estimulaba el contacto con otros consultantes, la inducción de los administradores del templo y las propias expectativas del paciente. Se cree que además de los sueños estrictos, bastantes de las experiencias obtenidas eran más bien fantasías en estados de duermevela o trances autohipnóticos, vividos como revelaciones y visiones espirituales. También influía el efecto de «noche nueva» o extraña, pues dormir en un ambiente diferente al habitual promueve diversas alteraciones de los patrones de dormir y las fases de soñar.

Hay que recordar que en la Antigüedad existían otros rituales oníricos, que no tenían finalidad terapeútica, característica principal de la incubación asclepiana o de otros dioses y héroes. En otros ámbitos más profanos se podía «consultar con la almohada» cualquier otro tipo de problemas: adivinación del futuro, búsqueda de espíritus auxiliares, resolución de problemas y conflictos cotidianos, etc.

Emblemas de Esculapio, Higía y Hermes

Vara de Esculapio. El bastón con una sierpe enrollada es el emblema de médicos y sanitarios. La serpiente de Asclepio parece ser la llamada culebra de Esculapio (Zamenis longissimus). La capacidad de mudar de piel cada año hizo pensar que la inmortalidad se conseguía con la renovación constante. Como la vara de los magos, el bastón de ciprés asclepiano tenía el poder de curar todas las enfermedades. El Dios bíblico también ordenó a Moisés que figurara una serpiente de bronce sobre un palo, cuya visión preservaba a los israelitas ante la mordedura venenosa de los ofidios.

Copa de Higía. Con el mismo sentido sanitario, más específicamente de boticarios, la serpiente enroscada en una copa es una figura más femenina, que enlaza con las curanderas y sus remedios de hierbas y potingues, aunque el uso de este emblema es más moderno, pues aparece a fines del siglo XVIII entre los farmaceúticos franceses.

Caduceo de Hermes. El emblema de comerciantes y economistas consiste en dos serpientes aladas sobre una vara de olivo. En su origen el caduceo griego era un báculo con lazos blancos que servía de salvoconducto a los heraldos y embajadores para garantizar su inmunidad diplomática. Se suele confundir con la vara de Esculapio.

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