03 Julio. Santas y Patas de Oca (I)

Pastora de ocas

– En fecha próxima se veneran a dos Santas Amalia, una de ellas relacionada con los ánsares. El nombre es contracción de Amalberga, de las voces germánicas amal, «trabajo» y berg, «protección». Otros consideran que procede de Amal, un nombre divino, que se asimiló al griego amalós, «tierno, débil, suave».

● Santa Amalia (772) (10 julio), nació en Gante y era sobrina de Pipino el Viejo. Era tan bella que tuvo muchos pretendientes. Una leyenda dice que Carlos Martel intentó violarla, la apaleó dejándola con un brazo roto y un hombro dislocado, y la hubiera matado, de no ser por una tupida banda de ánsares que se interpusieron entre víctima y verdugo, la empujaron al río y sin apenas mojarla la cruzaron a la otra orilla. Una vez curada entró en el monasterio de Maubege, cercano a Lieja, fundado por la abadesa Santa Landrada de Münsterbilsen (690) (08 julio). Santa Amalia adquirió fama por sus milagros, aunque murió joven y en el siglo XI sus restos fueron trasladados a la abadía de Blandimberg en Gante.

– Casi siempre se la confunde con otra Santa Amalia (10 julio), madre de Santa Gúdula. También existe una Santa Amelia (05 enero), mártir legendaria de Gerona.

● Santa Onenna, cuyo culto solo existe en Tréhorenteuc (Bretaña), se asoció a los símbolos de la mujer cisne o diosa ave, provenientes de la diosa Ana o Dana, de ahí su vínculo con los gansos y las ocas. Su primera mención escrita en el siglo XI atribuye su existencia legendaria al siglo VII. Su hagiografía es más moderna y la considera ser la hermana menor de San Judicael, el grupo familiar más extenso del santoral con 22 parientes, todos ellos santos. Se la festeja el 30 abril (por coincidir con San Eutropio de Saintes, primer patrono de la iglesia local) y el 01 octubre (junto a su hermana Santa Euriella).

– Tras adoptar la vía religiosa llevó una vida humilde y piadosa, ejerciendo como cuidadora de gansos, y ellos a su vez la protegían de cualquier violencia, y más en concreto de la violación, con la ayuda de la Virgen María. Esto indica que en su origen ella misma era una Mujer Ánade.

– A mediados del siglo XX el sacerdote local reconstruyó la iglesia local en ruinas y la decoró con algunos guiños sobre el mito del Santo Grial, como un mosaico del Ciervo blanco del bosque de Brocelianda y varios otros temas artúricos. De hecho en la tumba de la santa, próxima a una ermitilla vivió junto a la fuente de Barenton, donde se conocieron Viviana y Merlín, está inscrito que antes de su conversión al cristianismo había sido «Sacerdotisa devota del culto de Sillia», relacionada con los fresnos y los manantiales.

● De nombres parecidos son dos santas irlandesas también ligadas a los pozos de aguas curativas: Santa Monenna de Killeavy (435-517) (06 julio) y Santa Modwenna (siglo VII) (08 octubre), ambas ejercieron el monacato en Irlanda, Inglaterra y Escocia. Se cree que las dos fueran la misma santa.

● La advocación mariana de la Virgen de Riánsares en Tarancón (Cuenca), se ha interpretado como Río de Ánsares, aunque esta etimología es muy poco probable. Se dice que la ermita ocupa el lugar donde hubo un monasterio femenino visigodo que se había instalado en el sitio de un templo romano, cerca de Segóbriga, donde se dividía la calzada que venía desde Cartagena. La Virgen apareció sobre una higuera.

● La Pata de Oca era un emblema de la Diosa Ave, en su aspecto híbrido de Mujer Ánade. De entre todas las aves son las anátidas, las más usadas para representarla: patos, gansos, ocas, ánsares, cisnes, etc. El símbolo tuvo su origen en la observación de las migraciones de las aves acuáticas, que quizá fueron el mejor indicador de las estaciones bio-climáticas anuales durante el Paleolítico europeo. Poco antes de primavera es la época en que las aves migratorias más tempranas comienzan a aparecer, indicio de que el clima va a mejorar. En lugares de humedales y pantanos eran además un nuevo recurso alimenticio. Su partida al sur en otoño anticipa a los fríos invernales. En todo caso a las ocas se las consideraba mensajeras entre Cielo y Tierra. Sus sonidos o «cantos» eran considerados oráculos celestes, que anunciaban su llegada o partida, marcando los cambios estacionales. Los recorridos migratorios estacionales de las anátidas definían los llamados «Caminos de las Ocas».

– Su condición migratoria que las lleva en el hemisferio norte desde zonas húmedas meridionales hasta las regiones circumpolares septentrionales en primavera y el consiguiente retorno al sur en otoño, les dio fama de mensajeras del Polo Norte celeste. En astronomía se les adjudicó la constelación del Cisne, que vuela sobre la Vía Láctea.

– Estas aves dominan todos los caminos de: el aire, el agua y la tierra, pues vuelan, nadan y andan. A pesar de que nos superan claramente en las dos primeras funciones, y algunas especies también bucean, ha prevalecido su torpe andar para que tengan fama de tontos: hacer el ganso, ser patoso. Sólo el cisne ha mantenido su aura de mensajero celeste. Muchos autores señalan que la abundancia de signos prehistóricos figurados en V o cheurón son un reflejo de las formaciones angulares de vuelo de muchas aves migratorias, que anuncian los cambios de estación.

● La mano tridáctila (de tres dedos) es la más común de la Diosa neolítica, a veces específicamente palmípeda o con un pequeño pulgar como cuarto dedo opuesto. Quedan residuos de ella en Mari, diosa principal de la mitología vasca, que podía aparecer de muy diversas formas, pero se la podía identificar por su pie de Oca. En la tradición popular vasca era la reina de las Lamias, seres nocturnos de figura híbrida, mitad mujer, mitad ave. Viven en las riberas de los ríos, donde se suelen sumergir cuando detectan alguna presencia humana.

– En el antiguo Egipto, el jeroglífico de Geb, el dios de la tierra reverdecida, es una Oca y una pierna. El alma del faraón fue representada en forma de Oca, el sol salido del huevo primitivo. En la entronización de un nuevo faraón se soltaban cuatro ocas hacia los cuatro puntos cardinales. Para los celtas, la oca también era mensajera de otro mundo. En India el hansa, palabra de de la misma raíz de ánsar y ganso, es una ave sagrada que servía de «avión» a los dioses hindúes, aunque es más conocida como símbolo del alma volátil.

– Los romanos le prestaban especial cuidado, los gansos del Capitolio, que avisaron a tiempo del ataque nocturno de los galos, probablemente eran sagrados, usados para augurios. Las ocas domésticas siempre han sido guardianes de las casas, alertando de la presencia de intrusos con el escandaloso ruido que producían.

– Otra concepción del ave, en cuanto divinidad que marca el futuro y señala el rumbo a seguir, surgió con el uso que se hacía de ellas para navegar. Las soltaban desde las naves cuando los marineros se perdían, para seguirlas, dado que el pájaro se elevaba y tendía a buscar tierra firme, o por lo menos pantanosa. Al fin y al cabo, la suerte y el destino lo marcaban las aves–guías o espíritus alados, que nos susurran al oído intuiciones o nueva ideas.

– Estos Caminos de las Ocas, ya sean migratorios o celestes, se aplicaron a algunas rutas de peregrinación como símbolo de las vicisitudes del recorrido personal por esta vida. La más conocida en Europa es el Camino de Santiago, donde abundan los nombres y emblemas de aves anátidas, entre ellos la Virgen de la Oca. En Puente la Reina (Navarra), hay una capilla dedicada a la Virgen del Puy y guarda un crucifijo con la peculiar figura del símbolo de la Pata de Oca.

– En algunos casos el signo de la huella de la pata de ave fue confundido con el tridente de los dioses del rayo. Puede que la figura del arma de tres puntas derive de la representación de la garra de ave rapaz. Otro símbolo semejante es la flor de lis.

– Aunque se cree que el juego de la oca ya se jugaba durante el Medievo, los primeros tableros conocidos son de la época del Renacimiento y su difusión comercial ocurrió a fines del siglo XIX. En sus inicios era un juego de apuestas, aunque en su apogeo familiar éstas se suprimieron.

– En su simbolismo se ha querido ver una alegoría del viaje iniciático al Jardín de la Oca. El juego es un tablero con una espiral de dos vueltas y media, como la del caracol, formada por 63 (7 x 9) casillas numeradas y la última es la Puerta que da entrada al escaque central, sin numerar, el Jardín de la Oca, que completa 64 (8 x 8) casillas, que algunos equiparan al Jardín del Amor cortés.

– Si consultamos cualquiera de los tableros del «Juego de la Oca» comprobaremos que existen 14 casillas señaladas con una Oca, en una secuencia numérica exacta y determinada: 5, 9; 14, 18; 23, 27; 32, 36; 41, 45; 50, 54; 59 y, no siempre, la 63; o sea se suman alternativamente 5 y 4, durante 7 veces. Son los lugares donde se pone en práctica el tan conocido «de Oca a Oca y tiro porque me toca». Son las trece Ocas que marcan el camino, y que permiten al jugador, en caso de sacar con el dado los números precisos, alcanzar el final del trayecto en un solo turno, una posibilidad remota y mágica. En el trayecto se incluyen algunos elementos de las vicisitudes del camino (número de casilla): puente (6), posada (19), pozo (31), laberinto (42), cárcel (52) y muerte (58). Otras dos casillas tienen la figura de los dados. La cárcel fue primero un barco, en concreto la galera, donde eran llevados los galeotes, presos condenados a remar.

– Algunos autores atribuyen un significado calendárico al Juego de la Oca y un origen más antiguo, pues estiman que derivan, o al menos tienen antecesores, en los tableros de los juegos egipcios llamados Senet y Mehen, y en los minoico-cretenses, como el Disco de Festo.

● Senet significa «pasaje, tránsito», se trata de un juego entre dos jugadores que escenifica el calendario egipcio. El Senet tiene 30 casillas divididas, igual que los días del mes egipcio, en 3 filas de 10, los decanos. La casilla clave era la 15, quizá una antigua referencia a la Luna Llena. Se comenzó a jugar en Egipto desde el 3500 a.C. hasta su romanización plena que lo transforma en otros juegos.

● Mehen significa «espiral», o sea el Juego de la Serpiente Enroscada, representada con la cabeza en el centro y la cola en la periferia. Consistía en una espiral dividida en casillas, labrada sobre una piedra circular plana. Se debía jugar por seis personas, y ha de suponerse que en seis partidas, por ello tenía fichas en seis colores distintos, comúnmente con forma de animal (en especial de leones) y otras tantas bolas que servirían como dados. Inventado hacia el 3000 a.C., se extendió su uso por todo Egipto sobre el 2800 a.C. y aparecen en Chipre, Creta e islas próximas al sur de Anatolia hacia el 2500 a.C. Sobre el 2200 a.C. el juego comienza a desaparecer de Egipto, para prohibirse y erradicarse en torno al 2000 a.C., no se sabe por qué. Pero sí se mantuvo en las islas y costas mediterráneas. El juego reaparece de nuevo en Egipto sobre el 700 a.C. Aunque se ignora como se jugaba ni el número de casillas, algunos autores creen que el «tablero» era de 36 y sobre todo de 58 casillas. Si esto último fuera el caso podría ser que el Juego de la Serpiente se basara en el calendario lunisolar, pues las 58 casillas (o mejor 59, con la de salida o inicial) aludiría a dos meses sinódicos.

– Mehen era el nombre de «Serpiente de Cielo y Tierra», cuya espiral protegía a Ra (Sol) durante su navegación en barca a través del océano celeste nocturno, de la serpiente Apep, rectora del mundo inferior. Mehen se identificaba con el mundo superior, representado por la Vía Láctea y con la constelación boreal del Dragón. En su aspecto terrenal era la diosa de las vías de agua (lluvia, río) y en especial de la crecida del Nilo, que iniciaban y marcaban el calendario egipcio. En el antiguo Egipto la culebra fue un animal muy benefactor por controlar a los ratones en los graneros, hasta la introducción del gato en las casas. En la navegación marítima y en las rutas de las caravanas los egipcios se orientaban interpretando la luna y por las estrellas del Dragón, marcadoras del Polo Norte.

Disco de Festo

● El Disco de Festo (Faistos, siglo XVI a.C.), así llamado porque se encontró en el palacio minoico de Festo en Creta, presenta 61 casillas en total, 30 a un lado y 31 en el otro, ambas con desarrollo en espiral. Se ha especulado que podría ser un modelo de juego basado en el calendario, con 6 tandas de participación, o sea 366 pasos de cuenta, aunque más bien parece una letanía religiosa. También se ha contemplado la posibilidad de que fuera utilizado como calendario lunisolar, encajando un año solar de 360 días más 5 días epagómenos [(30 x 12) + 5 = (7 x 30 )+ (5 x 31)= 365], con otro lunar de 354 días [(6 x 29) + (6 x 30) = 29’5 x 12], según la disposición de algunos de los signos.