09 Septiembre: Calendarios de ortos y ocasos estelares (I)

OBSERVACIONES DE ORTOS Y OCASOS DE ESTRELLAS

● En la Antigüedad, para usar las estrellas con propósitos calendáricos, era de especial importancia determinar cuales de ellas estaban sobre el horizonte, durante ambos crepúsculos: poco después de ponerse el sol y antes de salir. Es un método ancestral, que de forma empírica, ha sido usado por todas las culturas del mundo, pues tanto antes de acostarse como al levantarse del lecho se ha mirado al cielo para ver la posición de las estrellas más destacadas. En época clásica se estimó que la observación se debía hacer unos 45 minutos, antes de la salida o después de la puesta del sol. Los griegos sistematizaron las observaciones de las estrellas, la nomenclatura más clara la ofrece Gémino de Rodas, en sus comentarios al poema astronómico «Fenómenos» de Arato.

Las míticas Pléyades griegas

Orto es la aparición por el horizonte oriental, y ocaso la desaparición por el horizonte occidental, que cada día tienen las estrellas no-circumpolares en su recorrido aparente diario. Cuando a los términos orto y ocaso de las estrellas se les añade el adjetivo helíaco se refiere a su relación concomitante con las salidas y puestas del sol. Por tanto se habla de ortos y ocasos helíacos matutinos de las estrellas, cuando al salir el sol, unas se levantan con él por el este y las otras se ponen por el oeste. Los ortos y ocasos helíacos vespertinos de las estrellas ocurren cuando al ponerse el sol, unas estrellas salen por el este y las otras se ponen con él. En estos casos serían los ortos y ocasos helíacos verdaderos, astronómicos o cósmicos que son invisibles a consecuencia de la luminosidad solar y sólo pueden ser inferidos por métodos geométricos o por cálculo.

En la práctica popular, la observación de los ortos y ocasos helíacos es aparente, sólo podemos ver las estrellas que hay sobre ambos horizontes antes de salir el sol en los matutinos, y en los vespertinos después de que se haya puesto. La diferencia de fechas que ocurren entre los ortos y ocasos helíacos verdaderos y aparentes es muy variable para las distintas estrellas, pero en promedio es de 15-20 días, lógicamente en los matutinos los aparentes ocurren en fechas posteriores a los verdaderos y en los vespertinos en días previos. Para estrellas próximas a la eclíptica los antiguos calendarios estelares señalaban una diferencia de 26 días.

Hay que tener en cuenta que para apreciar el brillo de las estrellas son importantes los fenómenos atmosféricos de extinción de la luz, que debilitan su visibilidad cuando están próximas al horizonte. El coeficiente de extinción depende de varias características del aire: niebla, calima, humo, contaminación lumínica, etc. Como la extinción atmosférica disminuye cuanto más alto se está sobre el nivel del mar, muchos observatorios astronómicos se instalan en las montañas.

La palabra orto significa «nacer, salir, levantarse» y ocaso es «caída, puesta» (<28 abril, Puntos cardinales). Orto también se usa en geometría con el sentido de perpendicular o en ángulo recto (orto-gonal), aunque recordemos que con respecto al horizonte, la mayoría de las trayectorias de los astros, en nuestras latitudes, son oblicuas o inclinadas.

Aquí hablaremos de ortos y ocasos, matutinos o vespertinos, para referirnos a los «helíacos aparentes», que eran los que veían los antiguos, aunque a veces los datos modernos vienen dados por los verdaderos o cósmicos.

● En general, los ortos matutino y vespertino auténticos se producen con medio año de separación, aproximadamente. Igual ocurre entre los ocasos matutino y vespertino. Pero esta regla se modifica en los aparentes. En estos casos, para las estrellas suelen existir dos períodos de visibilidad y otros dos de invisibilidad.

En condiciones de proximidad a la eclíptica, orto y ocaso matutinos aparentes se producen con algo menos de medio año de separación. Entre ocaso matutino y orto vespertino suelen transcurrir varias semanas. Entre orto y ocaso vespertinos existe otro período largo de visibilidad de varios meses. Después del ocaso vespertino suele estar desaparecida alrededor de un mes. Por tanto los ortos inician períodos de visibilidad, los ocasos supone el fin de la visibilidad. Los dos momentos crepusculares más observados de las estrellas fueron sus: ocaso vespertino y orto matutino, separados por el período largo de invisibilidad.

Los períodos de visibilidad son más largos cuanto más al norte del ecuador celeste se encuentre la estrella; para las más norteñas no circumpolares, puede reducirse a sólo un período de visibilidad, pues tras el ocaso matutino se sigue o adelanta el orto vespertino, y otro de invisibilidad; incluso desaparece el período de invisibilidad pues las más al norte son siempre visibles en algún momento de la noche.

Al contrario ocurre hacia el sur cuyos períodos de visibilidad son más cortos hasta que dejan de verse por completo. Esto provoca que entre las estrellas que salen al mismo tiempo las sureñas se pongan antes que las norteñas.

Ya Ptolomeo distinguía a efectos de observación de las estrellas no-circumpolares tres tipos: 1) próximas a la eclíptica o de recorrido entrecortado: Espiga, Régulo; 2) sureñas o que vagan intermitentemente por la noche: Sirio, Proción, Rigel; 3) norteñas o visibles todo el año en algún momento de la noche: Arturo, Vega, Capella.

Este método de observación proporciona un medio fácil para determinar la época del año. Entre las estrellas más vigiladas para establecer un calendario se encuentran Las Pléyades y Sirio, pero con el discurrir de los siglos los calendarios estelares sufren desplazamientos con respecto al calendario solar o trópico debido al efecto de la precesión de equinoccios.

Calendario de Las Pléyades

Según Stellarium (Observabilidad). Fechas de Equinoccios – Ortos y Ocasos de Las Pléyades. Para latitud 37º N.

Año Vernadia Automdia ort mat ocs mat ort ves ocs ves
201820 mar23 sep06 jun25 nov17 nov09 may
122 mar25 sep14 may29 oct21 oct13 abr
-30025 mar27 sep12 may26 oct19 oct11 abr
-70028 mar30 sep10 may24 oct16 oct08 abr
-350018 abr19 oct22 abr05 oct28 oct21 mar

● En épocas más avanzadas, una vez determinado el meridiano local con el gnomon, tuvieron interés las culminaciones matutinas y vespertinas, es decir el seguimiento de las estrellas que están sobre el meridiano celeste en ambos crepúsculos. Sin embargo apenas se usaron con propósitos calendáricos, dado que la cuenta anual basada en las estrellas ya había quedado obsoleta.

De aparición más tardía y técnica, por ejemplo, en Egipto, también la observación de las culminaciones o tránsitos meridianos de las estrellas jugó un gran papel en el cálculo del paso de las horas nocturnas. Aunque se limitó a las necesidades de las rutinas litúrgicas de los templos o para usos estrictamente astronómicos o astrológicos.

● Existe otra variante más farragosa de la nomenclatura astronómica sobre ortos y ocasos helíacos que utiliza el adjetivo acrónico de manera confusa. Acrónico equivale a acro niktos, «extremo de la noche, crepúsculo» (por tanto no confundir con a-crónico, «atemporal, sin tiempo»). La definición de ortos y ocasos acrónicos es equívoca. Propiamente serían los ortos y ocasos vespertinos. Por otro lado se definen las salidas y puestas que se producen inversamente a las del sol, lo cual haría corresponder orto acrónico con orto vespertino y ocaso acrónico con ocaso matutino. Es más clara y sencilla la terminología de Gémino.

Orto matutino = Orto o salida helíaca Ocaso matutino = Ocaso o puesta acrónica
Orto vespertino = Orto o salida acrónica Ocaso vespertino = Ocaso o puesta helíaca

Deja un comentario