01 Abril: «Más gentil que la Luna de Abril» (II)

SANTA MARÍA EGIPCÍACA Y SANTAS PROSTITUTAS ARREPENTIDAS

Santa María Egipcíaca y San Zósimo

Santa María Egipcíaca

● A Santa María Egipcíaca (344-421) la celebra la Iglesia Ortodoxa hoy, 01 abril, y mañana, 02 abril, la Católica. Su leyenda, gestada a partir de algunos indicios precedentes, la escribió San Sofronio de Jerusalén (550-638) (11 marzo) en su obra «Vida de Santa María de Egipto», añadiendo los detalles pertinentes para impresionar. Los relatos dicen que era una prostituta de lujo en Alejandría, aunque su hagiografía la presenta más bien como una ninfómana que actuaba impulsada por «un deseo insaciable y una irrefrenable pasión» y no era cortesana, sino hilandera de lino.

Decidió ir a Jerusalén, aprovechando una peregrinación, para encontrar más oportunidades para su lujuria. Se pagó el viaje en barco, ejerciendo su oficio con los marineros. Al llegar a la iglesia del Santo Sepulcro, una fuerza invisible le impedía entrar y sólo consiguió el acceso después de convertirse a la vida religiosa por mediación de la Virgen María.

Atravesó el río Jordán llevando sólo tres panes donados por un ángel que le servirían de único alimento para el resto de su vida. Se dedicó a la práctica ascética en el desierto, por donde andaba desnuda, protegida por sus largos cabellos, y ennegrecida por el sol. Alcanzó altos grados místicos, como ejemplifica sus poderes de levitar y andar por el agua, símbolos de elevación espiritual y dominio de las pasiones.

Su icono habitual es semejante al de Santa María Magdalena penitente: desnuda en oración, completamente cubierta por su larga cabellera cana, en constraste con su piel bronceada, en algunos iconos medievales aparece con abundante vello rubio, a modo de mujer salvaje, adaptación femenina del tema del varón salvaje, por vivir alejados de las ciudades. Vivió durante casi medio siglo en completa soledad y como corresponde a todos los grandes ermitaños pioneros, cuando ella murió fue enterrada por un león.

● Por estos días en torno al inicio de abril, se festejan a los más conocidos santos con el nombre de Zósimo: el abad San Zósimo de Palestina (460-560) (04 abril), aunque es posterior a San María Egipcíaca, se dijo que la encontró en el desierto, le entregó su capa y la escuchó contar todas las peripecias de su vida, volvió un año después para administrarle la comunión y cuando regresó al año siguiente descubrió que acababa de morir y ayudó al león para enterrarla. San Zósimo de Siracusa (570-660) (30 marzo), cuidador de las reliquias de Santa Lucía, más tarde abad y obispo de Siracusa. San Zósimo (03 abril), mártir en Tomis (Escitia), en la costa del mar Negro, actual Constanza en Rumanía. En Rusia, San Zósimo Colmenero (17 abril) era el día propicio para sacar las colmenas al campo.

María la Profetisa y Zósimo de Panópolis

En la hagiografía de Santa María Egipcíaca se mezclaron recuerdos monásticos y leyendas alquímicas, estamos en el ambiente alejandrino donde se forjó la Alquimia, y la santa eremita del desierto fue vagamente relacionada o confundida con María la Judía o María la Profetisa, en recuerdo de la hermana de Moisés, personaje bíblico que se renovó en los primeros siglos de la era cristiana como una adepta, e incluso fundadora de la Alquimia, ciencia precursora de la Química, por un lado; y por el otro, escuela mística, forjada en el mundo helenista de Alejandría y que se expandió con las tendencias herméticas por el Imperio romano. En el aspecto práctico se le atribuyen la invención de varios aparatos de laboratorio para la destilación y sublimación de productos químicos, como algunas variedades de alambiques, y el método de cocción suave llamado por Arnaldo de Vilanova en su honor, «baño María».

María Alquimista

Zósimo de Panópolis (h. 300 d. C.), uno de los primeros alquimistas griegos la considera entre los  antiguos sabios. Zósimo sistematizó las operaciones de las transmutaciones de los metales, según un ritual que simboliza la muerte y la resurrección espirituales, sentando las bases de la imaginación alquímica de los siglos posteriores. El nombre de Zósimo se relaciona con zoe, «vida».

La alquimia en su aspecto práctico daría lugar a la química moderna, y como trataba con la transformación y combinación de sustancias, pudo traspasar a su faceta espiritual un principio integrador que la alejó de otras teorías y enseñanzas que en la época de su formación estaban en auge, como fue el dualismo opositor, cuya mayor ejemplo fue el maniqueismo, pero que penetró también en el cristianismo y otras tendencias religiosas como la de los gnósticos. Por contra, la alquimia espiritual siempre promovió que la dualidad es juego de polaridades mutuas y no tiene sentido rechazar media realidad para quedarse solo con la otra mitad, pues el mundo es «uni-verso», que revierte en unidad. Todos los conceptos duales están creados por la mente, para favorecer la comprensión y manejo de la realidad, pero sin olvidar que son relativos, cambiantes y alternantes.

El alma como gran prostituta que admite todas las imágenes mentales, que luego nos devuelve en forma de deseos, temores, pensares, pesares y pasiones. En otras más escasas ocasiones nos depara intuiciones y revelaciones, cuando se han llevado a cabo las correspondientes labores alquímicas de meditación (cocer, destilar, fundir, etc.) que depuran emociones, ideas y hábitos mentales, con el objetivo de obtener la piedra filosofal o unificación. Al contrario que las vías religiosas de renuncia y eliminación de pensamientos y emociones, en la alquimia espiritual prevaleció la vía de transformación, no se separa del mundo, sino que opera sobre los contenidos mentales para transmutarlos. No hay tema que sea vulgar o profano, cualquier rastro de la realidad puede servir de detonante para el «¡ajá!, esto es».

Santas prostitutas arrepentidas y penitentes

● Otras santas prostitutas arrepentidas y penitentes, según el modelo de la Magdalena popular y Santa María Egipcíaca, recuerdan más bien a sacerdotisas de los restos de cultos de las antiguas religiones matriarcales, ya muy degradados, que persistían en la devociones de Isis y Cibeles, pero sobre todo en los ritos de Astarté y Afrodita. Los casos más conocidos de la antigua prostitución sagrada son de Mesopotamia y todo el Próximo Oriente. Hasta el siglo XIX existieron en India templos con hieródulas (prostitutas sagradas) de los cultos tántricos.

Para los cristianos el sacerdocio femenino de las divinidades paganas era una prostitución, pues eran incapaces de imaginar una sexualidad sagrada, e incluso la dedicación de mujeres sacerdotisas a los cultos paganos las convertía en meretrices, aunque no existieran trazas de prácticas sexuales. La única salvación posible era el arrepentimiento con ascetismo extremo ante tan nefando pecado. Este tema alcanzó su auge con la moda de la literatura erótica medieval disfrazada de narraciones moralizantes. La concepción de que el erotismo puede llegar a ser un acto sagrado desapareció de la tradición occidental, aunque se mantuvo oculta en oscuras sectas, por ejemplo, en algunos practicantes de alquimia, o dio lugar a supuestos rituales esotéricos en algunas sectas, profanados en simple pornografía. En épocas modernas se está redescubriendo la posibilidad religiosa de la experiencia sexual.

● Las mujeres bíblicas citadas en la genealogía de Cristo (<04 junio) fueron todas de dudosa moralidad patriarcal y hasta la misma María, madre de Jesús, pudiera haber sido una sacerdotisa, como se da a entender en algunos relatos apócrifos.

Santa Pelagia bailarina

● El nombre griego de Pelagia, equivalente al latino Marina, era una advocación de Afrodita, como Diosa del Mar. Edesa fue muy conocida por sus fuentes llenas de peces, consagrados a Astarté. Las santas Pelagia o Marina tienen mezcladas sus leyendas, al parecer producidas por encratistas cristianos, partidarios de la completa castidad, para devaluar el erotismo femenino, asimilando las diosas de la belleza y la fecundidad, para reducirlas a una estricta castidad. Tres de ellas se celebran en 08 octubre.

La más conocida es Santa Pelagia de Antioquía (468) (08 octubre), una reputada actriz de teatro y bailarina de pantomimas, hasta que fue convertida por el obispo Nono de Edesa, cerca de la Heliópolis siria. Se fue disfrazada como «ermitaño Pelagio» y se instaló en el Monte de los Olivos de Jerusalén.

En otra leyenda distinta la también antioquena mártir Santa Pelagia o Marina (302) (09 junio) es una muchacha que al ser acusada de ser cristiana, unos soldados pretenden violarla y para escapar a estos propósitos lujuriosos ella finge que va a acicalarse y se arroja al vacío por una ventana. En otra versión se reproduce la leyenda de la Santa Marina gallega (<18 junio), cuyo tema es parecido: la mujer travestida de varón para poder acceder a la vida monástica.

Otra Santa Pelagia de Tarso (04 mayo) era nada menos que la novia o esposa del hijo de Diocleciano, el prototipo de emperador anticristiano, que lógicamente fue torturada por su suegro.

Una derivación muy tardía de esta santa, conocida a partir del siglo IX, es Santa Reparada (08 octubre), una niña en cuyo martirio sobrevivió en un horno encendido y luego le cortaron la cabeza. Su culto principal se extiende por Italia (Florencia, Nápoles, Teano), además existen otras reliquias a las que atribuyeron el nombre de Santa Reparada.

● Santa Tais (348) (08 octubre), cortesana de lujo en Alejandría convertida por el abad Serapión, que acabó con la habitual reclusión a perpetuidad. Tais es «muy bella», epíteto de la diosa del Amor. Se la invoca contra las enfermedades venéreas (por Venus), actualmente prosaicamente llamadas ETS (enfermedades de transmisión sexual).

● Santa María Kidunea (375) (29 octubre) vivía en Kiduna (actual Turquía), al morir el padre, su tío San Abraham (16 marzo) la mete a monja, pero es seducida por un monje vecino y acaba como prostituta en una taberna. El tío consigue encontrarla y llevarla de nuevo a la senda de la penitencia.

● Santa Afra (07 agosto), se dice que era una princesa de Chipre, la isla de Afrodita, y que vivió durante un tiempo en Augsburgo o «ciudad Augusta» donde ella, su madre Santa Hilaria y sus criadas, una tríada de nombres emblemáticos: Santa Digna, Santa Eutropía y Santa Eunomía (12 agosto) eran prostitutas, o mejor sacerdotisas (hieródulas o «siervas sagradas») del culto de la diosa del Amor, de hecho en la versión más antigua se la relaciona con otra mártir llamada Venérea. Todas fueron convertidas al cristianismo por San Narciso de Gerona (<29 octubre), y con posterioridad sufrieron el martirio en una isla del río Lech. Sus restos fueron desenterrados por San Ulrico (<02 julio), tras el clásico aviso en sueños. Recordemos que Afrodita, nombre griego de la diosa del amor, hace referencia a la espuma, trasunto del semen viril.

Este nombre persiste en varios Afrodisio del santoral, por ejemplo, San Afrodisio (28 abril), mártir legendario en Alejandría, de quien se dijo que era sacerdote de Hermópolis (Ciudad de Hermes) y prefecto de Egipto, el primer pagano convertido al cristianismo y que acompañó a San Pedro y a San Pablo. Más tarde los franceses lo importaron como apóstol de la región de Narbona y lo conocen como San Afrodisio de Beziers.

● Otra ramera convertida es Santa Teodata (o Teódota, 29 septiembre), mártir en Filípolis (Tracia).

● Un tema muy próximo, que también acaba en arrepentimiento y penitencia, concierne a las casadas adúlteras, como le ocurrió a Santa Teodora de Alejandría (491) (11 septiembre), que purgó su pecado travestida de ermitaño en la Tebaida. Después de muchos años el abad «lo» envió a Alejandría a vender unos camellos y su marido «la» reconoció de modo milagroso. En vista de la sabiduría que encontró en ella la dejó partir y cuando supo de su muerte, contó la verdad de su existencia y la sepultó. La Iglesia Oriental la tiene en gran estima y es conocida como «Madre Teodora».

Hubo otra Santa Teodora de Alejandría (28 abril) previa, que antes de ser martirizada fue llevada a un prostíbulo, aunque un soldado se apiadó de ella y le dio su uniforme para que se vistiera y huyera.

La Iglesia ortodoxa también santificó a la famosísima emperatriz Santa Teodora (500-548) (14 noviembre), esposa de Justiniano, que empezó su carrera hacia el poder como prostituta.

● A Santa Daría una leyenda le adjudicó un sacerdocio de Minerva, antes de su conversión cristiana, y también durante su martirio es conducida a un lupanar. Simuló ser la esposa de San Crisanto (ambos, 25 octubre), para mejor convertir a sus vecinos, y ambos fueron sepultados vivos en una mina de arena en Roma.

● Otra santa cuya leyenda, copia de la de Santa María Egipcíaca, está cargada de erotismo es Santa Teotista (o Teoctista, siglo VII) (10 noviembre), una huérfana de la isla de Lesbos secuestrada por piratas, quienes al contemplar su belleza, pensaron prostituirla. En un descuido saltó al mar y llegó a la isla de Paros donde vivió sola durante 35 años, con el único alimento y vestido que le proporcionaba la vegetación.

● El tema llega hasta el siglo XVI cuando los franciscanos para promover la Montaña de los Ángeles, un lugar de retiro en Hornachuelos (Córdoba), inventan de la fundación de este convento copiando la leyenda de Santa María Egipcíaca e insertándola en la época de los Reyes Católicos. La extraña historia de este convento en Sierra Morena, actualmente abandonado, ha despertado interés por la presencia de supuestos fenómenos paranormales.

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