01 Abril: «Más gentil que la Luna de Abril» (I)

MES DE ABRIL Y DIOSA VENUS

Mes de Abril

Abril medieval

● Aunque hay dudas sobre su etimología, se suponía que Aprilis era el mes en que se «abrían» las flores y la navegación marítima, en correspondencia con el mes griego de Antesterion o de las flores. Otros creen que procede de la primera parte del nombre griego de Afrodita, trasvasado por los etruscos a los romanos en la forma Apro (Aphro). En Roma el mes de abril estaba dedicado a Venus y a las diosas protectoras de los cultivos y los jardines, con cantos y danzas de las doncellas en los campos.

● En el Medievo el mes de abril se caracterizaba por la Doncella de Primavera, figura procedente de Flora, a menudo acompañada del Príncipe de Primavera, cuyas fiestas se celebraban a fin de mes, empalmando con Mayas y mayos (<25 abril). En este mes también se abrían las lides guerreras. Se convocaba a los caballeros a la Corte Real y tras los ritos de renovación de vasallaje feudal, se iniciaba la preparación de las hostilidades, tras el entrenamiento que procuraban las justas y los torneos.

● Es el más lluvioso del año en ambientes mediterráneos o, por lo menos, el mes de las aguas más esperadas para los cultivos: «Abril, aguas mil», pero a veces los chaparrones son tan breves o escasos que las aguas mil «todas caben en un barril». Los truenos de abril son de buen augurio: «Cuando por abril truena, la cosecha es buena», «Tronadas de abril, frutos mil». Los primeros días de abril se consideran los mas ventosos de primavera: «Abril con la cola suele herir, al entrar o al salir», aunque se pueden producir los últimos fríos muy perjudiciales para los cultivos: «No tengas el invierno por pasado hasta que abril no haya acabado», «Abril concluido, invierno ido». Pero en general las temperaturas son suaves, por tanto ya no queda ningún bicho hibernante: «Al mes cuarto sale el lagarto», y las gallinas están muy ponedoras: «Abril, hueveril». Dado que aumentaba el trabajo en el campo, la gente llegaba cansada, por eso: «En Abril, haz la cena y vete a dormir», aunque costaba levantarse pues: «Las mañanitas de abril son muy dulces de dormir».

Luna de Abril

La Luna de Abril es ambivalente, «Más gentil que la luna de abril», por el témpero más bonancible. Por otra parte «Luna de abril, males a mil», se considera perjudicial para la salud, en especial si se tiñe de rojo, entonces cría heladas que matan las plantas, pues se decía que el maligno resplandor de la «luna roja», los débiles retoños languidecen y mueren «alunados». Explicación según la típica confusión popular que atribuye falsamente a los influjos de la luna ser la causa de este desastre sobre la vegetación, pues el frío en las noches despejadas se debe a que el suelo se hiela por irradiar calor al aire, al faltar el manto protector de las nubes, efecto térmico que nada tiene que ver con la luna.

Por coincidir con Semana Santa también se llama Luna del Huevo de Pascua, y por ser el inicio de primavera: de los brotes de hierba, del desove de los peces de río, etc. En vasco, la luna de abril es la luna de escardar. Se decía que en Luna Vieja de abril era la época que se iniciaban las brujas para hacer el mal y practicar las artes de encanto y adivinaciones, quizá en relación con la creencia de la Noche de Walpurgis, la última del mes. Una terrible maldición era: «Mal rayo te mate en luna vieja».

Día de los Tontos

El 01 abril es el Día de los Tontos en Francia, similar al día español de los Santos Inocentes. Las costumbres de este día, al parecer surgieron durante el reinado de Carlos IX a consecuencia de la instauración de la nueva fecha de comienzo de año en 1564. Hasta entonces el año se iniciaba el 25 marzo, día de la Anunciación, y los festejos duraban hasta el 01 abril con banquetes y regalos. Al cambiar la fecha de Año Nuevo a 01 enero, las personas más conservadoras se apegaron a las antiguas celebraciones y los más bromistas empezaron a ridiculizarlos enviándoles regalos ridículos, obsequios absurdos y falsas invitaciones. Quien es objeto de una broma es conocido como el «pez de abril» (Poisson d’avril), porque en esa época se abandonaba el último signo zodiacal del invierno, Piscis. De Francia pasó la costumbre a Italia, Alemania, luego a Inglaterra y más tarde a América (April’s fools day).

Fiestas de Venus y Fortuna Viril

Nacimiento de Venus

Si en la antigua Roma marzo fue el mes de la preparación para la artes de la guerra y la ganadería, abril lo es para las artes venéreas y la agricultura. Hoy, calendas de abril, eran las fiestas Venerales (Veneralia) celebradas por las matronas en honor de Venus y de Fortuna Viril, un residuo de los primitivos ritos de cópula sagrada. La diosa deriva de la «Gran Madre», en su aspecto primaveral de belleza y amor, propiciadora del favor de los deseos eróticos. Era semejante a otras diosas itálicas como Bona Dea, o la etrusca Turan. Se la solía asociar, con plantas consideradas afrodisíacas, como mirto, rosa, manzana y amapola; y entre las aves con gorrión, cisne y paloma.

La imagen de la diosa Venus era lavada en ríos y aguas corrientes, luego se la volvía a enjoyar, perfumar y vestir con nueva túnica y se engalanaba con mirto o arrayán. En la época antigua el apelativo Verticordia, «que vuelve o trastorna los corazones», aludía a una exaltación del amor erótico en ambos sexos. Aunque en 220 a. C. intentaron cambiar el sentido de la fiesta, cuando se instauró el culto a Venus Verticordia por orden de los Libros Sibilinos para expiar el crimen de tres vestales, y un siglo después, en 114 a. C., se insistió en el cometido social de la diosa con el significado de «volver el corazón» de las mujeres al uso familiar de la sexualidad procreativa.

El latín venus o uenus, «amor físico», tiene la misma raíz de: venia, «gracia, favor»; veneror, «venerar»; venenum, «veneno, poción, filtro amoroso». Procede del indoeuropeo veno, «deseo, anhelo», del cual también derivan el sánscrito vànati, «amar», y vanas, «placer», o el hitita wen, «copular», en cuanto gozo por excelencia.

La gracia o favor que se procura conseguir se realiza a través de las artes de complacencia: fascino (mirada), encanto (palabra amable), hechizo (gestos), embrujo (actitud mental), toque (caricia) y embeleso (perfume y ambiente adecuado). Asimismo el amor se estimula mediante las modos gentiles y galantes de: persuadir (métodos suaves de convencer), seducir (atraer hacia si), insinuar (rodear para señalar el seno o fondo), sugerir (gestión por lo bajo), suscitar (citar sin conexión aparente), aludir (jugar a hablar de un tema para referirse a otro). Los devotos de la diosa del Amor intentan aprender estos métodos para aplicarlos en la vía del amor y obtener la consumación del deseo. Los profanos confundían las artes amatorias con las supersticiones propias de la hechicería o la brujería para conseguir los deseos.

Venus de Milo

En Roma los emperadores de la dinastía Julia tenían como ascendiente a Venus Genitrix en cuyo honor erigieron el primitivo Panteón (<21 abril). Hay que tener en cuenta que Venus asimiló muchos rasgos de otras diosas extranjeras introducidas en Roma con su nombre y un apelativo, por ejemplo, la Venus Ericina, por su santuario en Erix (Sicilia), fue una adaptación de Astarté, que fue festejada en las fiestas Vinales del 23 abril, dies meretricum, día de las meretrices, por ser celebrada por prostitutas y «cortesanas». Casi todas las diosas del amor están muy emparentadas entre si. Tanto la Venus de Milo o la Venus Anadiomena, saliendo del mar, son más bien la griega Afrodita, pero ya eran indistingibles en el Imperio romano.

Tampoco hay que olvidar, que aunque Venus quedó en época romana casi exclusivamente como diosa erótica, en su origen todas las diosas del Amor lo fueron también de la Guerra, o mejor de la Muerte, y su carácter amable, podía devenir caprichoso y cruel. Los amantes de estas Diosas solían morir cada año, pues la Vida es inconcebible sin su polaridad: la Muerte. Uno de los epítetos de la griega Afrodita era Andrófona, «Asesina de varones».

El culto de Fortuna Viril requería la entrada de las mujeres en los baños públicos destinados a los varones donde ingerían brebajes afrodisíacos, como una mezcla de leche y miel con adormidera molida. Se atribuye la introducción de la fiesta al rey sabino de Roma, Anco Marzio. (Diosa Fortuna <24 junio).

En época cristiana, el Templo de Portuno de Roma, tradicionalmente considerado como el templo de Fortuna Viril, fue dedicado como iglesia a Santa María Egipcíaca, santa que veremos en la próxima entrada.

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